Vicio

lactancia prolongada

Me pone enferma cuándo alguien ve a un lactante o niño pequeño y le dice que «vaya vicio que tienes». Según la RAE, la palabra vicio tiene muchas acepciones, doce para ser exactos, y creo que ninguna de ellas atiende a la necesidad de un niño de alimentarse.

Cuándo alguien utiliza la palabra «vicio» aplicándola a un niño o niña lo hace como sinónimo de «manía» y, por tanto, podría considerarse como tal el hecho de chuparse un dedo, utilizar un chupete a según qué edades o ir de un lado a otro sin separarse de un juguete o una mantita. Sin embargo, alimentarse según su instinto cuando tiene hambre o sed del alimento del que le ha proveído la naturaleza y, gracias al cuál, aún sigue existiendo nuestra especie no creo que sea ningún vicio.

¿Cuándo un bebé es demasiado mayor para tomar leche materna? ¿En base a qué? Eso tendrá que decidirlo el propio niño, ¿no? Y, si acaso, su madre.

¿Cuándo se considera que una lactancia es prolongada?

Actualmente una lactancia que dura más de 4-6 meses se considera «prolongada«, pero, sin embargo, la mayoría de los adultos seguimos tomando lácteos. Entonces, si damos por hecho que ingerir leche es bueno, ¿por qué preferimos darle a un niño pequeño la de otra especie cuándo tenemos disponible una que está perfectamente adaptada a él, a su edad y encima empleando argumentaciones sin sentido?

Me llama la atención la moda que está surgiendo en los gimnasios, donde los «ingenieros del musculo» prefieren la leche materna para la ingesta de proteínas de calidad a las famosas claras de huevo o el pollo, gente se prepara para la competición y que cuida cada detalle de su alimentación.

Hay muchos hechos que dan a entender que la edad de destete natural del ser humano dista mucho de los 4-6 meses para situarse, si no hay interferencia externa, en torno a los 3-4 años de media, siendo la edad natural de destete entre los 2.5 y los 7 años. Por tanto, antes de los 2.5 años debería considerarse «destete precoz» y no «lactancia prolongada».

Razones que argumentan el por qué los niños se destetan naturalmente a esa edad pueden ser que su sueño es prácticamente igual al de cualquier adulto sano, han ganado en autonomía e independencia o que la posición de su epíglotis, que hasta los cuatro años era distinta, varía para asemejarse a la de los adultos. En los lactantes, la epíglotis, se encuentra en una posición alta, muy cerca del paladar blando, lo cual favorece la respiración nasal en lugar de la oral, característica que le facilita succionar su alimento y respirar a la vez. Además, se ha comprobado que aunque la madre siga amamantando, la lactancia materna no la protege de otro embarazado haciendo que la distancia natural entre hermanos  sea de 2-3 años. Muchas casualidades en torno a la misma cifra, ¿no?

A medida que el niño crece y se convierte en adulto aumenta el número de intolerancias a la lactosa, que, por otro lado, y aunque cada vez más adultos la toleremos, debiera ser lo «normal» ya que es una herramienta de la naturaleza para impedir que los adultos roben la leche a los niños.

Para aquellos que insinúan que una lactancia «prolongada» pudiera ser perjudicial para el bebé. ¿No habrán pensado que prima la supervivencia de la especie? Si a un bebé le hiciera daño la leche de su madre, el propio bebé la rechazaría del mismo modo que hace con ciertos alimentos. Además, el cuerpo de su madre dejaría de producir leche, ya que, de no hacerlo, el bebé moriría y nos habríamos extinguido. Obviamente aquí estamos y la madre tendrá leche mientras su bebé siga mamando, por lo se deduce que no hay ningún problema en la lactancia prolongada salvo el generado por el condicionamiento social.

Otras razones que argumentan los que insisten en que es un vicio, son que puede quitarle la leche a un nuevo hermano. Muchos se destetan solos ante un nuevo embarazo -mis dos hijos mayores sin ir más lejos-, pero podría amamantarse en tándem, habría leche para ambos, adaptada a la necesidad del más pequeño. Que se caen los pechos -esto ocurre por el tiempo, la gravedad y las hormonas del embarazo, la lactancia tiene poco o nada que ver- o que limita la libertad de la madre. Es cierto que si amamantas sólo tú puedes hacerlo aunque podrías sacar leche y dársela de otro modo, pero también es cierto que es menos atadura de cara a la lactancia nocturna o a las salidas de casa. Siempre tienes el kit disponible, limpio, a la temperatura adecuada y, además, sin ocupar espacio extra.

Aunque fuera realmente un suplicio -que no lo es, es algo placentero cuando está bien instaurada- y se cayeran los pechos hasta los pies, creo que el hecho de que disminuya en un tanto por ciento importante la incidencia del cáncer de mama y de ovario en mujeres que amamantan más de un año y la osteoporosis, cómo han demostrado numerosos estudios, y  que descienda la incidencia de asma, alergias, diabetes, otitis, etc. en los niños, compensa de sobra los puntos negativos que pudiera tener.

Palabras que hacen mucho daño

Comentarios de ese tipo pueden hacer mucho daño. No a las mujeres que amamantan, que si han llegado a que se considere «prolongada» una lactancia ya han pasado por muchas etapas y están «curadas de espanto», sino a los propios niños. Los niños pequeños son fácilmente influenciables y no saben distinguir la ironía ni las segundas intenciones. Si escuchan repetidamente que algo que ellos consideran natural y bueno no lo es, pueden entrar en conflicto.

He visto y leído casos de niños que un buen día rechazaban el pecho y cuándo su mamá les preguntaba la razón (si, les preguntaba, recordemos que hablo de «lactancia prolongada» y los niños con dos años ya saben comunicarse) decían que es que era malo. Y si se seguía indagando llegaban a un «pero qué vicio tienes» repetido y ajeno. Lo que parece un comentario sin malicia, podría haber causado mucho daño. No me refiero al daño del destete -qué también-, me refiero a otro mucho más profundo.

Piensa por un momento en lo que más deseas de éste mundo. Ahora piensa que es tuyo, que lo has podido disfrutar durante un tiempo y podrías alcanzarlo con solo estirar la mano. Sabes que es algo bueno, que te hace feliz, satisface tus necesidades y te hace sentirse bien, pero cada vez que intentas acercarte alguien te dice que cómo puedes tan sólo pensarlo, que eso no está bien y que vaya vicio tan feo, alguno incluso te dirá que tendrá horribles consecuencias o incluso que puede hacer daño a quien tú más quieres. ¿Cómo te sentirías? Ahora piense que eres un niño de un año y que esa cosa tan horrible es la leche de tu madre y quien te lo dice es alguien conocido, tus abuelos, por ejemplo. ¿Sigue pensando lo mismo que al principio de éste post?

Además, aunque la lactancia materna no fuera beneficiosa para madre e hijo, aunque fuera algo realmente horrible digno de la clandestinidad, no creo que sea adecuado hacer juicios de valor. ¿A ti te gusta que la persona que tienes delante se meta en lo que haces o dejas de hacer? Pues haz tú lo mismo. Un poco de tolerancia y respeto, por favor. 

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0 comentarios en “Vicio”

  1. Puff, pues si de normal hay comentarios, te quiero ver los que te caen a ti, ¡¡Embarazada y amamantando!! ¡¡Cómo se te ocurre!! 😛 En fin, paciencia. ¿cómo lo llevas con éstos calores?Un besote

  2. Uf, comentarios everywhere.Yo siempre he pensado, aún antes de saber nada, ¿cómo tú, hombre/mujer que no has dado LM, puedes saber si un bebé es muy mayor para ella? ¿Cómo pones el límite?Menos mal que paso…Besis 🙂

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