Tu primer día de colegio

primer día de colegio

Una vez más me has dado una lección. Puedes parecer pequeñita y frágil, pero tienes una valentía y una capacidad de adaptación increíbles.

El jueves pasado fuiste por primera vez al colegio. Puede parecer una tontería, pero para alguien que prácticamente ha pasado las 24 horas del día pegada a su mamá desde el día que nació es todo un hito y lo has superado con nota.

Tu primer día de colegio

Yo llevaba hablándote desde hacía tiempo del «cole». Te contaba que allí no estaría yo, ni tu hermanito, que te íbamos a echar mucho de menos, pero que no te preocupases, que iríamos a buscarte para comer juntos. También te decía que habría una «profe» y muchos niños y que lo ibas a pasar muy bien, a hacer amigos y a aprender muchas cosas. No me olvidé de explicarte la parte más dura, que quizás te sintieras triste o asustada ante lo desconocido, que era normal, y que probablemente muchos de tus compañeros se sentirían igual y quizás llorasen.  

Aún así, cada día que pasaba tú estabas más ilusionada y no me extraña. Siempre has sido una niña inquieta y curiosa y reconozco que desde que llegó tu hermanito te aburrías en casa como una ostra al no poder contar al 100% con mi tiempo para hacer cualquier actividad. Yo, sin embargo, empezaba a notar un ligero cosquilleo en el estómago: mi niña se estaba haciendo mayor.  

De repente, eras tú la que me decías que no me preocupase, que volverías para comer, que no estuviera triste. No estaba triste, pero no podía evitar tener sentimientos encontrados: emoción al ver que te estás convirtiendo en una niñita estupenda y tristeza al ver que te alejas de mis manos, que se acercaba el «primer día del resto de tu vida». El primer día de muchos más: el colegio, el instituto, la universidad -si así lo decides-, el trabajo… Ya nunca será igual para ti, ni para mi.  

En cuanto llegamos a la verja tu emoción se disparó al ver a tantos niños allí y cuando por fin nos acercamos a la puerta del aula entraste disparada sin ni siquiera despedirte. Me alegré. No de que no te despidieras, sino de ver que todo había ido bien.  

Dicen que el peor día es el segundo porque ya sabes a lo que vas, pero tu eres como yo, y el peor día era el primero porque ibas a un lugar desconocido. Cuando fuimos a buscarte papá, tu hermanito y yo y saliste con una sonrisa, me relajé. Ya estaba todo hecho. 

Como esperaba el segundo día fue aún mejor que el primero, aunque al entrar parecías algo más tímida porque había más niños que el primer día. A la salida me contaste todo con pelos y señales y te enfurruñaste al descubrir que los sábados no abre la escuela.

Hoy ha sido tu tercer día y me ibas azuzando para no llegar tarde. Tu maestra me ha dicho que se te ve feliz y que siempre te presentas voluntaria para ayudar en lo que sea. Yo si que estoy feliz. Feliz de que seas como eres, pequeñita 🙂

¿Compartes? No te cuesta nada y nos ayudas un montón

0 comentarios en “Tu primer día de colegio”

  1. Estoy leyendo posts antiguos tuyos tras convertirme en bimadre y creo que vivimos situaciones muy parecidas y no veas que llorera con esto de el primer dia del resto de tu vida… Ya te dire en septiembre…

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