Senderismo en familia: Consejos básicos para disfrutar la jornada

ropa y calzado para hacer senderismo con niños

Ya eran muchos los que se atrevían con el senderismo en familia. Sin embargo, a raíz de la pandemia y el confinamiento somos muchos más. Después de tantos días encerrados no apetece quedarse en casa, pero salir por la ciudad no siempre es seguro. Además, no sé a ti, pero a nosotros nos apetece contacto con la naturaleza. Que los niños puedan explorar, descubrir el mundo, jugar, saltar, correr, gritar, mancharse y, sobre todo, sentirse libres.

Andar parece haberse puesto de moda y no es de extrañar ya que en principio es algo que podemos hacer independientemente de la edad y para lo que no hace falta un excelente estado físico. No obstante, no está de más tener en cuenta algunas recomendaciones para hacer que el día en el campo sea perfecto.

Recomendaciones básicas para salir a andar con niños

Elegir la ruta

Lo primero es decidir dónde queremos ir. El desafío es encontrar una ruta que sea asequible y permita que toda la familia disfrute y pueda llevarla a cabo sin problema. Incluso si estás embarazada o si tus peques van refunfuñando porque ya no son tan peques.

La elección también dependerá del clima. Si hace frío elegiremos lugares más expuestos, mientras que si hace mucho calor lo mejor será buscar uno con agua cerca y árboles que aporten sombra.

En cualquier caso, es importante que tengas la ruta controlada. No seas imprudente e infórmate bien antes de lanzarte a la aventura: Por dónde transcurre, distancia, grado de complejidad, duración estimada del recorrido y puntos de referencia.

Conocer la señalización básica también es importante. Evitará que te salgas de la ruta y te pierdas y es una motivación estupenda para los más pequeños.

Preparar todo con antelación                                                            

Crear expectativa es primordial para captar el interés de los más pequeños. Hablar de qué vamos a hacer en los días previos, marcar un objetivo claro –un picnic en un lugar determinado, alcanzar una loma, recoger piñas…- y preparar juntos la mochila motiva a los niños y hace que recuerden ese día durante mucho más tiempo.

También debemos preparar con tiempo los demás enseres que vayamos a necesitar el día de la excursión: Itinerario, gps, brújula, agua, snakcs, crema solar, un pequeño botiquín para curar picaduras o rozaduras, ropa y calzado de cambio, etc. Lo mejor es dejarlo –como mínimo-preparado el día de antes porque bastante tiempo perderemos ya en movilizar al grupo y llegar hasta el lugar escogido.

No olvides consultar de nuevo a última hora la predicción del tiempo. A veces cambia muy rápido y lo que parecía un divertido día de campo puede tornarse en desastre en unas horas.

La equipación

Como te decía, es importante estar preparado incluso si la escogida ha sido una ruta de iniciación. Llevar ropa y calzado cómodos es primordial, pero no sirve cualquiera.

En montaña se suelen utilizar tres capas: ropa interior, ropa térmica y capa aislante exterior. De este modo, si hace frío necesitarás camiseta térmica de manga larga, forro polar, pantalón largo de invierno impermeable y un abrigo adecuado. También guantes, gorro y gafas de sol. Si hace mucho frío puedes colocar alguna capa intermedia más o sustituir alguna de ellas por un mono de ski. En función de tu ruta llevar una manta térmica no estará de más.

Por supuesto, los bebés que van en una mochila portabebés de senderismo y no caminan deben ir muy abrigados ya que no están haciendo ejercicio y se enfriarán rápidamente.

Por el contrario, si hace calor llevaremos únicamente una capa. Conviene andar con ropa ligera y fresca y abrigarse únicamente en las paradas. Igualmente lo mejor es prescindir del algodón ya que hace que sudemos más y tarda mucho en secar. Así, en verano lo ideal es optar por una camiseta de manga corta transpirable y unos pantalones largos o cortos en función de la ruta y la climatología. No olvides las gafas de sol y una gorra. Eso sí, si tus la ruta es de montaña, puede ser buena idea incluir un chubasquero y un forro polar ya que a medida que ascendemos la temperatura baja.

En cuanto al calzado, elige siempre calzado deportivo para montaña, incluso durante el verano. Es cierto que existen sandalias preparadas para hacer treckking los meses más calurosos, pero es preferible llevar calzado cerrado y unos buenos calcetines transpirables para evitar heridas y rozaduras durante el camino.

Cuando sales con niños, es recomendable que incluyas ropa de cambio. No es necesario que cargues con ella todo el camino. Podrás dejarla en el coche sin problema, salvo que vayas con bebés o niños muy pequeños que deberás tener la suya más a mano.

El avituallamiento

Lo ideal es que los niños participen como uno más. Por eso es recomendable dejar que porten el mapa, que aprendan a seguir las señalas y que cada uno lleve su propia mochila, aunque solo contenga su botella de agua y unos pañuelos, un snack o un sándwich.

Aunque sean pequeños es buena idea que lleven su botella de agua. El agua indispensable y probablemente el elemento más importante cuando vamos a hacer una ruta. Independientemente de que a medio camino haya una fuente de agua potable, es recomendable llevar agua de sobra para toda la ruta por si hubiese algún problema durante el camino. Sobre  todo si es la primera vez que hacemos ese trayecto y no conocemos bien la zona.

Si vais a hacer una parada técnica para reponer fuerzas no olvides preparar un buen picnic. Sin embargo, si no tienes previsto parar a comer te recomiendo igualmente que lleves algo “por si acaso”: Frutos secos, algún snack, chocolate, una pieza de fruta o un pequeño bocadillo. Curiosamente el agua y el campo dan mucha hambre a los peque, pero además pueden ocurrir mil imprevistos que conviertan un paseo de apenas una hora en una larga espera.

Una vez allí

Una vez hayamos llegado al lugar elegido hay tres “mandamientos” que no debemos olvidar:

El ritmo lo marca el más débil

Cuando se hace senderismo con niños lo más importante no es completar la ruta, es pasarlo bien. Deja que se paren mil veces a descubrir el entorno, a jugar, a recoger piedras, palos y hojitas y disfruta tú con ellos como un niño más.

Somos su ejemplo

“No te preocupes si no te escucha porque te está mirando”. Los niños aprenden por imitación, por eso es tan importante que seamos nuestra mejor versión. También en medio del campo. De nuestro comportamiento dependerá que aprendan o no a respetar el entorno y a los animales y plantas que habitan en él, recoger los desperdicios, etc.

Hay que saber adaptarse

Si los niños se sienten presionados se cerrarán en banda y la excursión será un fracaso. No pasa nada por reformular el día sobre la marcha y pasar de la ruta para merendar en una ladera o dar media vuelta antes de lo previsto. Cuando son muy pequeños lo importante es que terminen el día con una sonrisa y ganas de repetir. Por eso muchas veces las mejores salidas son las que están más cerca de casa.

 Y a ti… ¿ya te ha picado el gusanillo del senderismo en familia?

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