Parto en el agua, más que una moda

parto en el agua en madrid

Cuando esperaba mi primer bebé pensaba mucho en el momento del parto. Por un lado estaba ilusionada y ansiosa, por el otro sentía mucho miedo. Aún así, imaginaba a menudo cómo sería mi parto ideal y casi siempre pensaba en un parto en el agua. No tengo muy claro si lo que me llevaba a pensar en el parto acuático era que me parecía exótico o que buscaba un parto natural y de baja intervención y parir en la bañera de partos me aseguraba a priori ambos requisitos.

La realidad es que en mi primer parto me pasé el día en la ducha, pero a la hora de la verdad pedí la epidural por lo que el sueño de parir en el agua se disipó. Mi segundo parto fue precipitado y, al contrario que en el primero, no me apetecía nada estar en remojo. De hecho, rehusé la invitación de la matrona de tomarme una ducha caliente para aliviar el dolor. En el tercer parto ni me lo planteé, pero fue tan rápido que tampoco hubiese dado tiempo a prepararlo todo.

Ahora pienso que hubiera sido una experiencia preciosa dar a luz en el agua, pero que en realidad los partos rara vez se parecen a lo que soñamos porque no dependen únicamente de nosotras. Cada parto es único. Por eso no merece más la pena dejarnos llevar llegado el momento. Aún así, si tu sueño es tener a tu bebé en el agua puedes tratar de conseguirlo eligiendo un hospital que te dé esa posibilidad.

Nota: Infórmate de los protocolos de tu hospital en tiempos de COVID. Con casi total seguridad no podrán ofrecerte parto en el agua ni otras alternativas para la gestión del dolor como el óxido nitroso por la generación de aerosoles.

En 2013 cuando tuve a mi primer bebé solo había un hospital público en Madrid que contaba con bañera de partos: El Hospital Universitario de Torrejón. Hoy en día son ya muchos los hospitales públicos que ofrecen este servicio en sus paritorios como el Hospital de Móstoles o el Rey Juan Carlos de Madrid. Pero, ¿Cuáles son los requisitos para tener un parto en el agua?

Requisitos para tener un parto en el agua

Soñar con un parto acuático está muy bien, pero a veces no es posible por motivos de seguridad. Para poder disfrutar de la bañera de partos es necesario cumplir unos requisitos:

  • Ser mayor de edad y tener menos de 42 años
  • No tener riesgos médicos (preeclamsia, diabetes, cesáreas previas…)
  • Serologías de enfermedades infecciosas y Estreptococo del grupo B Negativos
  • Gestación a término (entre 37 y 42 semanas)
  • Bebé único y en presentación cefálica
  • Si hay rotura prematura de membranas debe haber ocurrido hace menos de 24 horas
  • El líquido amniótico debe ser claro
  • El parto debe encontrarse en período activo y progresar favorablemente. Si surgen complicaciones la embarazada deberá salir de la bañera.

Si cumples las condiciones anteriores estás más cerca de tu sueño. Sin embargo, antes de decantarte por este tipo de parto debes saber que tiene muchos beneficios, pero también algunos riesgos.

Beneficios del parto en el agua

Beneficios para la madre

  • La sensación de ingravidez permite a la parturienta adoptar posturas que de otro modo serían imposibles.
  • Tiene un efecto reconfortante que actúa como inhibidor del dolor.
  • Proporciona una gran sensación de intimidad favoreciendo la sensación de seguridad y la desaparición de los temores.
  • Consigue que la futura madre se relaje permitiendo contracciones más efectivas y una dilatación más rápida.
  • Además, el agua caliente hace que el periné tenga mayor elasticidad, lo que se traduce en menos desgarros y de menor gravedad.

Beneficios para el bebé

  • Al mejorar la circulación sanguínea materna el bebé recibe una mejor oxigenación
  • También parece disminuir el estrés del nacimiento al favorecer la transición del bebé al exterior.

Riesgos del parto acuático

Como has podido ver el parto en el agua tiene muchos beneficios, pero para poder tomar la mejor decisión para un momento tan importante como es el nacimiento de nuestro bebé necesitamos conocer también los posibles riesgos:

  • Aunque la bañera esté limpia es imposible garantizar unas condiciones de asepsia óptimas por lo que existe el riesgo de infección.
  • Si la futura mamá se sumerge en el agua demasiado pronto el parto podría desacelerarse e incluso parar.
  • El nivel de analgesia obtenido puede ser insuficiente
  • La mujer puede quedarse fría si entra y sale de la bañera durante la dilatación o decide que el expulsivo se desarrolle fuera del agua
  • No se puede monitorizar al bebé de forma continua por limitaciones tecnológicas – podría ser peligroso utilizar ciertos aparatos en contacto con el agua-.
  • Aunque es raro que ocurra, el bebé podría aspirar agua durante el expulsivo.

¿Estás pensando en tener a tu bebé en el agua? ¿Ya has vivido esta experiencia? ¡Cuéntanoslo!

Imagen: Hospital Universitario de Torrejón

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