Mi nueva vida como bimadre

Los mejores portabebés - Comparativa y Guía de compra

Mi primer mes como bimadre ha sido, en general, un paseíto por el campo. Quizás porque estaba preparada para lo peor, pero nada que ver con el que yo recordaba como mamá primeriza, a pesar de no haber querido aceptar la ayuda de mi madre y mi suegra y haber estado sola la mayor parte del día desde que Marido se reincorporó tras su permiso paternal.

Parte de la culpa la tiene G, que es un bebote de lo más tranquilo para lo que estaba acostumbrada y que ya se ha ganado mi corazón porque –como me decían otras bimadres, el amor con el segundo no se divide, se multiplica-. Los primeros días podía dejarle en la cuna o el capazo y ¡hasta se dormía solo!. Tan solo gimoteaba un poco cuando tenía hambre, para dormirse poco después. Si se dormía en brazos, volver a echarle era sumamente sencillo comparado con la técnica que hubo que desarrollar para que Miss L no se despertara justo al soltarla. La semana que nos quedamos los tres solos por primera vez hasta pudimos hacer ruta parque/banco/mercado e incluso coger el coche para ir al centro comercial de compras. ¡No me lo podía creer!

Según han avanzado los días la cosa ha ido cambiando un poco. No me voy a quejar, pero ya no hay forma de soltarlo en ninguna parte. Cada vez se parece más a su hermana -que por cierto no quiere separarse de él ni a sol ni a sombra- y todo le «pincha». En realidad, por la noche no tengo queja porque se queda dormido tras la toma muy rápido, pero por el día solo quiere brazos y más brazos, lo que supone un problema importante si quiero hacer algo en casa o, simplemente, prestar un poco de atención a Miss L. A falta de otras ideas, lo he solucionado fácilmente con un par de fulares portabebés.

Lo que son las cosas. Nuestro fular tejido lo compramos en el embarazo de la mayor y lo habíamos usado veces contadas, pero en el último mes se ha convertido -junto con uno elástico regalo de un grupo de amigos de toda la vida- en parte de mi y ya tengo un control absoluto para enrollar y desenrollar al peque en tiempo récord. Además, es que tiene un importante efecto placebo: puede estar en brazos llorando sin parar, pero es coger el pañuelo y dormirse antes de que termine de hacer el nudo. Al final, me paso «todo el día» con el bebé pegadito, para sorpresa de propios y extraños que me regalan comentarios de todo tipo. Llegados a este punto, me asalta una duda: «¿Qué harán otras mamás que no portean en mi situación?¿Cómo sobreviven al día a día?» y tengo claro algo, que el que se sorprende de que sea más cómodo para mi que llevarle en brazos o dejar simplemente que llore es porque no ha porteado nunca o al menos no con un portabebés ergonómico.

En cuanto a Miss L, un tema que preocupaba eran los posibles celos hacia su hermanito, pero nada más lejos de la realidad. La relación entre ambos es increíble. Ella, a todas horas quiere darle mimos e incluirlo en sus juegos, aunque a veces no lo haga con demasiado tacto o lo despierte. Él se deja mimar,le dedica la mayor parte de sus sonrisas y la sigue con la mirada, con una mirada especial con la que no mira a nadie más.

Otro punto que me quitaba el sueño era el de la lactancia. No ya el hecho de volver a pasar por lo de la otra vez, sino porque la peque se había destetado sola hacía menos de dos meses y no tenía claro cómo iba a reaccionar o si acabaríamos lactando en tándem. A día de hoy, ha pedido un par de veces los días que no he podido prestarle tanta atención como me hubiera gustado, pero la pobre ya no sabe ni hacer el agarre. Otras le he preguntado yo y directamente ha dicho que no, así que una preocupación menos.

Se está portando como una campeona y me ayuda mucho. De repente han desaparecido las rabietas, come mejor y ya no me deja hacer absolutamente nada por ella porque «es mayor». Me da mucha pena porque si que es verdad que al lado del peque parece que hubiera crecido «de repente» y, a veces, parece que se me nos olvida que sigue siendo una niña pequeña que todavía necesita mucho de nosotros.

¿Es mucho más trabajo con dos? Pues si y no. Realmente lo he notado en el número de pañales que cambio y lavadoras que pongo a lo largo de la semana que se han incrementado sobremanera, pero salvo en las salidas de casa y en los escasos momentos en que los dos me reclaman a la vez, diría que parece que no hay bebé. Seguramente esto cambie cuando Miss L empiece el cole y el pequeño G deje de ser un bebé dormilón que solo toma pecho y apenas se mueve.

¿Cómo fue tu primer mes como bimadre? ¿Mejor o peor de lo que esperabas?

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0 comentarios en “Mi nueva vida como bimadre”

  1. Marta - La agenda de mamá

    Publico este post y justo hoy ha sido un caos, el peor día desde que llegó.. Ley de Murphy! jejeje. Pues seguro que reacciona bien, mujer. Si ya interactuan tanto sin conocerse, imagínate cuando llegue. ¿Cómo lo llevas?Un beso y felices fiestas de San Jorge!

  2. Yo estoy deseando ver como reacciona el peque cuando nazca el bebe. Va a ser un poco raro para todos porque salgo de cuentas en octubre y el peque empieza el colé este año. De momento le da besitos, le abraza, juega al \»cucú tas tas\» y le deja peluches y juguetes… Y cuando esta interactuando con el, el bebe no hace mas que moverse. Es alucinante!!Me alegro mucho que os vaya todo tan bien!!Un beso enorme!!

  3. Marta - La agenda de mamá

    Has probado a usar un fular portabebés? Es mi salvación, el único modo de poder hacer algo con los dos en casa.Un saludo y enhorabuena por tu bebé 🙂

  4. Me encanta el post, yo tengo una peque de 5 años y u mini peque que nació el 3 de marzo, y al que es totalmente diferente de su hermana, ya que desde el minuto uno dijo que no quería dormir en su cuna, asín que practicamos colecho y al que le encantan los brazos, asín que difícil hacer algo con él, a no ser que aproveche cuando esta dormido, pero también se me complica porque no quiere su tumbona…lo tengo que dormir en brazos y luego pasarlo al carrito o la tumbona y suele durar poco. Tema celos mi niña si hemos notado que aunque lo mima y lo adora, se nos ha rebelado, no hace mucho caso, pero bueno imagino que son fases por la que pasan. Vaya que me siento como una mama primeriza de nuevo ya que nada de lo aprendido con mi niña me sirve con mi niño

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