¿Hipoacusia en tu hijo?, qué es y como tratarla

hipoacusia en niños

Se denomina hipoacusia a la disminución del nivel de audición por debajo de lo que se considera normal. Por desgracia, es un problema bastante común, que puede aparecer a cualquier edad por diversos motivos.

¿Cómo se mide la hipoacusia?

La hipoacusia se mide en decibelios Hearing Level (dBHL) y se clasifica en niveles que pueden ir desde leve a profunda, pasando por moderada y severa. El grado de hipoacusia dependerá del nivel auditivo, es decir, el nivel más bajo de dBHL que se pueda oír.

Grados de la hipoacusia

Una persona con audición normal puede oír sonidos a partir de 20 dBHL. Si con su mejor oído solo puede escuchar los sonidos por encima de 25 dBHL ya hablaríamos de hipoacusia:

  • Leve: Oye sonidos a partir de 25 dBHL. Si el entorno es ruidoso le resulta difícil entender una conversación.
  • Moderada: Necesita una prótesis auditiva para mantener una conversación ya que solo oye sonidos superiores a 40 dBHL.
  • Severa: En este caso solo es capaz de oír con su mejor oído más de 70 dBHL por lo que probablemente será necesario un implante.
  • Profunda: Solo se perciben sonidos por encima de los 90 dBHL, por lo que para comunicarse será necesario recurrir a la lengua de signos o a un implante.

¿Cómo se detecta?

Hoy en día es posible detectar la hipoacusia desde el nacimiento gracias a pruebas como la de otoemisiones acústicas -que detectará si hay daño, pero no el grado del mismo- o la de Potenciales Evocados Auditivos que es una segunda fase que permite valorar toda la vía auditiva midiendo el nivel de hipoacusia.

En niños mayores y adultos hay otros métodos para diagnosticar un problema de audición, como las pruebas de diapasón, la audiometría o la impedanciometría.

Sin embargo, hay ocasiones en las que  la hipoacusia resulta más difícil de diagnosticar. Esto ocurre sobre todo en niños muy pequeños que no tenían ningún problema cuando se les realizó la prueba de cribado neonatal y que aún no hablan. Aún así, existen señales que como padres nos pueden ayudar a identificar que algo no va bien.

Posibles señales de hipoacusia en bebés y niños

Si nuestro bebé no reacciona ante sonidos fuertes o voces, no balbucea ni experimenta con su voz, o sí lo hace pero no parece evolucionar a un habla más entendible, podría tener un problema de audición.

En los niños en edad escolar debemos fijarnos en si sufre un retraso en el habla, es capaz de seguir órdenes sencillas o si sube en exceso el volumen de los dispositivos electrónicos, la música o la TV.

En cualquier caso, ante la duda siempre habrá que acudir a un médico especialista, pero para no llevarnos sustos innecesarios es importante que conozcamos los principales hitos en el desarrollo de la audición y el habla en función de la edad de nuestro peque.

Aún así, debemos ser conscientes de que cada niño tiene su ritmo, por lo que algunos pueden alcanzar más tarde ciertas etapas aún cuando su audición sea normal.

Mi hijo tiene hipoacusia, ¿y ahora qué?

Tras un diagnóstico de hipoacusia es normal sentirse abrumado y perdido. Para muchos padres lo peor es el miedo y la incertidumbre. ¿Podrá mi hijo llevar una vida normal?

Sin embargo, debes saber que 5 de cada 1000 bebés nacen con hipoacusia o la desarrollan poco después del nacimiento. Además hay cerca de 34 millones de niños en el mundo con hipoacusia incapacitante, por lo que informarse y localizar a otros padres que ya han pasado por ello puede ser de gran ayuda.

La buena noticia es que la tecnología de la que disponemos hoy en día permite que incluso los niños con hipoacusia profunda puedan llevar una vida relativamente normal, disfrutar del sonido y aprender en el colegio como sus compañeros.

Lo primordial es iniciar el tratamiento cuanto antes, ya que la audición tiene un papel fundamental en el desarrollo de los niños a todos los niveles. Cuanto antes se trate la hipoacusia, menos diferencias en el desarrollo del lenguaje habrá respecto a los niños que oyen con normalidad. Esto se traduce en una mejor comunicación y un mejor desarrollo emocional y con ello una mejor autoestima y confianza al poder seguir el ritmo de los demás niños.

Tratamiento para la hipoacusia

La solución a la pérdida auditiva dependerá del tipo de hipoacusia y del grado de la misma. Entre las más efectivas para los niños están los audífonos y los implantes cocleares.

Diferencia entre los audífonos y los implantes cocleares ​

Los audífonos se colocan en la oreja y no requieren cirugía. Básicamente están formados por un micrófono, un amplificador y un altavoz. Toman el sonido del ambiente y lo aumentan para que el peque pueda escucharlo. Pueden colocarse en el exterior de la oreja, en el pabellón auditivo o en el canal auditivo y los hay de varios tamaños.

Por su parte, los implantes cocleares recogen el sonido y lo convierten en impulsos eléctricos que estimulan directamente el nervio auditivo. A grandes rasgos se componen de dos partes, una externa y otra interna que se coloca debajo de la piel mediante una cirugía. Suelen ser la elección para las personas con una hipoacusia severa o profunda.

Algunos, como el Nucleo 7 de Cochlear, se adaptan automáticamente al entorno y son tan avanzados que es posible controlar desde una app el estado del aparato, la vida útil de su pila o localizar un procesador perdido sin necesidad de mandos a distancia adicionales. Además, permiten la transmisión directa de sonido al procesador -música, audiolibros, llamadas telefónicas, etc.- desde dispositivos Android o Apple compatibles.

Otras soluciones para la hipoacusia son los implantes electroacústicos -que combinan la estimulación eléctrica con la amplificación convencional- y los implantes de conducción ósea, que transmiten el sonido hasta el oído interno a través del hueso.

¿Tu peque no oye bien? ¿Cuándo y cómo le detectaron su hipoacusia?

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