Educar sin gritos, imprescindible durante el confinamiento

por qué deberíamos educar sin gritos

Suelo ser una persona paciente, una de esas que rara vez se altera y mucho menos estalla. Obviamente soy humana y a veces ocurre. Últimamente mucho más de lo que me gustaría. Después me siento fatal, como persona y, sobre todo, como madre.

Para los mayores este confinamiento por el coronavirus empieza a pasar factura. Compaginar las tareas domésticas, el trabajo, el cuidado de los niños y hacer de profesores para que no pierdan el ritmo de estudio es complicado y genera mucha tensión y estrés. Sin embargo, no debemos olvidar que para los niños tampoco está siendo fácil esta situación, que ya acumulan una gran dosis de frustración y nerviosismo y que gritarles solo hará que se incrementen en ellos sensaciones como la tristeza, la ansiedad, la rabia o el miedo.

La teoría nos la sabemos todos, pero ¡es tan difícil mantener la calma a veces cuando no podemos «desconectar» para reconectar!

En cualquier caso, gritar no es la solución. Al hacerlo no solo no solucionamos el problema, sino que creamos una tensión innecesaria que si se mantiene en el tiempo acaba dejando una huella importante en la personalidad de nuestros hijos. Además, no es justo. Si nosotros no somos capaces de gestionar nuestras emociones en según qué circunstancias, no deberíamos exigirles la perfección. Somos su ejemplo y deberíamos proporcionarles herramientas que puedan utilizar en su vida adulta en vez de sucumbir a los gritos y amenzas.

En general, educar sin gritos supone un esfuerzo diario y más hacerlo en esta situación tan extraña que estamos viviendo en la que las rabietas están a la orden del día . Sin embargo, si lo conseguimos el cambio será positivo para todos, sobre todo para nuestros hijos. Comparto contigo cinco pautas que los psicopedagogos recomiendan para ayudarnos a conseguirlo.

Educar sin gritos es vital durante el confinamiento

Ponte en el lugar del niño

Ponernos en los zapatos del niño nos ayuda a ser conscientes de sus necesidades, a comprenderle mejor, saber por qué actúa así y poder afrontar el problema desde la distancia. Puede ser complicado al principio cambiar a un prisma infantil desde nuestro punto de vista adulto, pero nos servirá para dar una mejor respuesta a sus necesidades y hacerles sentir comprendidos y queridos.

Reflexiona primero, después actúa

La mayor parte de las veces la razón de que perdamos el control no es la conducta de niño. Esta es tan solo la gota que colma el vaso. Por eso es importante que nos paremos a reflexionar y hagamos un ejercicio de autoconocimiento para que seamos capaces de detectar las primeras señales de alarma. Si somos conscientes de nuestras emociones podremos gestionarlas más fácilmente en vez de optar por gritar a los que se han cruzado en nuestro camino.

Respeta las emociones del niño

Los niños, como los adultos, experimentan diferentes emociones. Están en proceso de maduración y necesitan herramientas para aprender a identificarlas y gestionarlas, por eso es primordial que sepamos acompañarlos. A veces nos parecerán emociones ilógicas o irracionales, pero aún así debemos respetarlas, validarlas y aportar nuestra experiencia para ayudarles en el proceso.

Da ejemplo

Los niños aprenden por imitación: «Puede que tu hijo no te escuche, pero siempre te está mirando». Esto supone que acabarán haciendo lo que nos ven hacer a nosotros. Obviamente, todos somos humanos y a veces no lo hacemos todo lo bien que deberíamos. No pasa nada. Siempre podemos dar ejemplo y pedir perdón.

Pon en práctica la disciplina positiva

El respeto al niño y sus emociones no debe confundirse con la permisividad. Es importante ser amable, pero firme y dejar claro qué es lo que se espera de ellos, aplicando consecuencias lógicas y coherentes. Al fin y al cabo los niños, como los adultos, solo quieren sentirse queridos y parte de algo, en este caso de su propia familia.

Los niños son el futuro y debemos cuidar de ellos siempre, pero más si cabe en estos días tan complicados para que esta situación no deje una huella negativa en ellos.

¿Compartes? No te cuesta nada y nos ayudas un montón

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Los datos de carácter personal que proporciones rellenando el presente formulario serán tratados por La agenda de mamá.
Finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales: responder a los comentarios enviados a través de la web.
Legitimación: Consentimiento del interesado.
Destinatarios: Webempresa Europe S.L., el proveedor de hosting.
Derechos: Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos desde aquí, así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ranking Madresfera