Bolas chinas vs conos vaginales

Diferencias entre las bolas chinas y los conos vaginales

Hace algunas semanas te contaba que, a pesar de que si está debilitado puede afectar negativamente a nuestro bienestar, para muchas de nosotras el suelo pélvico sigue siendo un gran desconocido.

Te hablaba de que por suerte se comienza a hablar de él en las clases de preparación al parto, pero que lamentablemente aún queda mucho camino por recorrer.

¿Qué sabes del suelo pélvico?

A grandes rasgos, se podría decir que el suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que se encuentran en la parte baja del abdomen.

Tiene cuatro funciones principales: función de sostén, de continencia, reproductiva y sexual. Probablemente la función más conocida sea la primera, pero no por ello las demás son menos importantes.

Efectivamente, el suelo pélvico además de sostener el peso de los aparatos urinario, digestivo y reproductor, es el encargado de controlar los esfínteres. Gracias a él somos capaces de mantener la orina, las heces y los gases cuando así lo deseamos y evacuarlos cuando llega el momento.

Además, la musculatura del suelo pélvico tiene una función importante durante el parto y en la esfera sexual. Un tono y flexibilidad adecuados ayudarán al bebé a rotar y a pasar más fácilmente por el canal del parto. También nos ayudará a tener relaciones sexuales más placenteras.

Por el contrario, un suelo pélvico débil puede provocar prolapsos -descenso de órganos como la vejiga o el útero-, incontinencia urinaria o fecal, disfunciones sexuales y dolor lumbar, entre otros muchos problemas.

¿Qué puede dañar o debilitar el suelo pélvico?

Cuando pensamos en los factores que pueden dañar el suelo pélvico automáticamente vienen a nuestra mente el embarazo y el parto. Sin embargo la menopausia, el estreñimiento crónico y los deportes de impacto -como el running- pueden producir daños mucho mayores a largo plazo.

Por eso, tanto o más importante es la prevención que la rehabilitación. Lo ideal sería que desde pequeñas fuésemos conscientes de la importancia del suelo pélvico y aprendiésemos a trabajarlo y -sobre todo- protegerlo en nuestras actividades cotidianas, como al toser, ir al aseo o levantar peso.

¿Qué podemos hacer para ejercitar nuestro suelo pélvico?

De forma preventiva podemos hacer ejercicios como los de Kegel o los hipopresivos, pero también podemos recurrir a artículos como las bolas chinas o los conos vaginales.

Bolas chinas vs conos vaginales

En general, las bolas chinas son más conocidas que los conos vaginales, aunque se asocian erróneamente con un juguete sexual.

Las bolas chinas se diferencian de los conos tanto en su estructura como en su función. Las primeras contienen en su interior otra bolita que al impactar contra los laterales produce una vibración. Por supuesto, para que esta estimulación mecánica se produzca debemos estar en movimiento.

Por su parte, los conos vaginales tienen una pesa intercambiable en su interior. Este pequeño peso no se mueve, por lo que se pueden usar tanto en parado como mientras nos movemos.

Esa pequeña diferencia estructural es la que hace que sus beneficios sean distintos. La vibración de las bolas chinas hace que las paredes vaginales se contraigan de forma involuntaria mejorando la circulación sanguínea, la lubricación y el tono muscular. Si además se realizasen contracciones voluntarias con las bolas chinas en el interior de la vagina, se estaría trabajando la fuerza.

Sin embargo, para entrenar el suelo pélvico con los conos vaginales es necesario que trabajemos la musculatura de forma voluntaria mediante contracciones y relajaciones. De este modo se trabajará únicamente la fuerza, no el tono.

Es decir, las bolas chinas sirven para tonificar el suelo pélvico -aunque podamos trabajar también la fuerza mediante ejercicios voluntarios y conscientes-, mientras que los conos vaginales se utilizan para fortalecerlo.

Contraindicaciones de las bolas chinas y los conos vaginales

Podría ocurrir que el suelo pélvico esté tan debilitado que no sea capaz de mantener el peso de la bola o del cono. En ese caso lo mejor es acudir primero a un especialista.

También podría ocurrir lo contrario, que la musculatura del suelo pélvico tenga demasiado tono. En este caso es posible sentir dolor al colocarlos o molestias tras un rato de uso.

Por eso lo mejor es que antes de comenzar con cualquier ejercicio por tu cuenta acudas a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico para que valore tu caso y te de indicaciones personalizadas.

Como elegirlos

A la hora de comprar unas bolas chinas debes fijarte en tres puntos principales: El tamaño, el peso y el material.

Para comenzar lo ideal es elegir unas bolas de gran tamaño y poco peso. A medida que el tono y la fuerza van mejorando se podrá pasar a un tamaño menor e ir incrementando el peso paulatinamente.

En cuanto al material de las bolas chinas y los conos vaginales, es importante que sea respetuoso con el pH y la flora vaginal para evitar irritaciones. La silicona de grado médico es una buena opción.

¿Conocías las diferencias entre las bolas chinas y los conos vaginales? ¿Has utilizado alguno para ejercitar tu suelo pélvico?

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