Rehabilitación de suelo pélvico, qué debes saber

2.9.20 / No hay comentarios

La mayoría de las mujeres no habíamos oído hablar del suelo pélvico hasta nuestro primer embarazo. Algunas de más edad ni siquiera entonces. Por suerte esto está cambiando y ya son muchas las matronas que durante las clases de preparación al parto explican a las futuras mamás qué hacer y qué no para protegerlo y fortalecerlo. 




Sin embargo, el cuidado del suelo pélvico debería ir mucho más allá del embarazo y la revisión postparto, en la que salvo casos muy evidentes se da el alta a casi todo el mundo aunque exista un problema de fondo. 

Suelo pélvico: La fisioterapia puede ayudarte

Si has sido madre seguramente te suenen los ejercicios de Kegel, los famosos hipopresivos, los entrenadores de suelo pélvico como el conocido Elvie trainer, las bolas chinas o las pesas vaginales. Estas últimas son muy útiles para mejorar el suelo pélvico y se pueden encontrar en multitud de tiendas online. No obstante, antes de ponerse a hacer ejercicios como si no hubiera un mañana o lanzarse a comprar a la aventura, lo ideal sería que un profesional realizase una evaluación personalizada de cada caso. Lo que para una mujer puede ser efectivo para otra puede ser contraproducente, por eso siempre será mejor contar con la orientación de un experto en suelo pélvico. 

La buena noticia es que cada vez es más sencillo encontrar buenos fisioterapeutas especializados en suelo pélvico y salud de la mujer que nos pueden ayudar. Estos profesionales -mujeres en su mayoría- pueden solucionar o mejorar en gran medida nuestro problema en apenas unas sesiones: incontinencia, prolapsos, diástasis, problemas con cicatrices o dolor durante las relaciones sexuales.

Lo ideal sería recurrir a ellos durante el embarazo y volver a rehabilitar la zona tras cada parto. En mi caso, por desconocimiento, no conocí su trabajo hasta mi tercer postparto. Yo no tenía incontinencia de ningún tipo, pero sí un tono bastante débil, tres desgarros a mis espaldas y una pequeña diástasis. Por suerte, mi caso no era muy grave y en un par de meses se solucionó prácticamente por completo. Ahora solo queda mantenerlo. 

Si tú también tienes un problema de suelo pélvico o crees que puedes tenerlo te invito a que vayas a una consulta de fisioterapia uroginecológica. Que no te de apuro. Fuera miedos, fuera tabúes y vergüenzas. Lo primero es la salud. 

¿Cómo es una consulta de suelo pélvico? 

Si acudes a una consulta de fisioterapia especializada en suelo pélvico lo primero que harán será preguntarte el motivo por el que estás allí. Por supuesto, te harán una valoración y es posible que descubran más de un problema, pero saber cuál es tu motivación será importante para fijar unos objetivos. 

A continuación te hará una entrevista personal acerca de tus hábitos, antecedentes, molestias. etc. Esta entrevista puede resultar un tanto indiscreta, pero es fundamental para poder tener una visión global. 

Después tendrás que firmar un documento de protección de datos y un consentimiento informado. La razón del segundo es que parte del tratamiento se considera "invasivo" al ser intravaginal. 

Seguidamente el fisioterapeuta procederá a hacer una valoración abdominopélvica. Para ello solo necesitará sus manos y en ocasiones el apoyo del ecógrafo. 

Se fijará en la musculatura del abdomen, en su tono, en si existe alguna cicatriz -de una cesárea, por ejemplo-, en el aspecto del ombligo o en una posible diástasis. 

Después pasará a evaluar los genitales externos y el suelo pélvico. Para ello introducirá uno o dos dedos en tu vagina en función de la patología. Con este sencillo gesto notará el tono y la fuerza de las paredes vaginales, qué ocurre en los esfuerzos -por ejemplo al toser-, si existe algún "punto gatillo", si hay algún órgano descolgado o incluso la posición del recto. 

Puede que te pida que hagas algunos ejercicios, como un par de abdominales o algún hipopresivo para ver si están bien hechos y si en tu caso son adecuados o es preferible sustituirlos por otros o dejarlos para más adelante. 

Una vez tenga todos los datos ya podrá hacer una estimación de sesiones de tratamiento. En función de la patología pueden ser 2 ó más de 20. Sin embargo, con 8 ó 10 y trabajo en casa suele ser suficiente. 

Es posible que ese primer día hayan comenzado ya con el tratamiento, pero lo que es seguro es que te irás a casa con un par de ejercicios como "deberes" y con muchos consejos posturales y de respiración para tu día a día. Además, es posible que te recomienden algún dispositivo como un vibrador o algún pesario.

Las siguientes sesiones variarán en función de tu problema y de la clínica a la que acudas, pero suele ser un tratamiento global con muy buenos resultados.Lo habitual es que se combinen el masaje manual con la radiofrecuencia INDIBA, la neuromodulación, ejercicios específicos -que deberás hacer también en casa- y algunos accesorios como vibradores, bolas chinas o pesas vaginales.

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