Lavarse las manos: Cuándo, cómo y por qué

12.3.20 / No hay comentarios

Con el coronavirus, se oye cada dos por tres eso de que hay que lavarse las manos a menudo para evitar contagios. Sin embargo, tener una buena higiene de manos es primordial siempre y no solo cuando le vemos las orejas al lobo.

Cómo hay que lavarse las manos

Lavarse las manos es una de las medidas de prevención más baratas, sencillas, rápidas y efectivas que existen para librarnos de los gérmenes y evitar ciertas enfermedades. Seguramente tanto tú como los tuyos tendréis mecanizado el lavado de manos en ciertos momentos del día como antes de las comidas o después de ir al aseo. Sin embargo, hay otros muchos momentos en los que es recomendable hacerlo y, sin embargo, no lo hacemos. La mayoría de las veces por desconocimiento.


Lavarse las manos: por qué, cuándo y cómo

¿Por qué es necesario lavarse correctamente las manos?

Vivimos rodeados de gérmenes. Algunos son beneficiosos para nuestro organismo, pero otros muchos no. Es con estos con los que debemos tener más cuidado ya que pueden transmitirnos enfermedade respiratorias, intestinales, de la piel y de las mucosas

Algunos patógenos se transmiten mediante el contacto con la persona infectada, pero otros son capaces de sobrevivir durante un tiempo en la superficie de los objetos. Por eso, a medida que transcurre el día acabamos transportando un gran número de ellos en nuestras manos. La buena noticia es que un lavado de manos eficiente es suficiente para librarnos de ellos.

El lavado de manos es importante para todo el mundo, pero para los niños aún más. Los más pequeños no solo no son conscientes del riesgo que supone tener las manos sucias, es que, además, suelen ser menos cuidadosos que los adultos por lo que el riesgo de infección es mayor. Y si tienes hijos ya sabrás que cuando hay un niño enfermo en casa, es cuestión de tiempo que acabe toda la familia sufriendo la misma enfermedad.

¿Cuándo es recomendable lavarse las manos?

Es importante lavarse las manos porque aunque tengamos la sensación de que están limpias, pueden albergar miles de bacterias capaces de transmitirnos diferentes enfermedades. Por eso, es necesario reconocer los momentos en los que es más probable propagar o contraer microbios. Debemos:

Lavarnos las manos antes de:

  • Cocinar
  • Comer. Aunque sea un snack rápido
  • Visitar a un bebé o a un enfermo
  • Curar una herida o corte
  • Tocarse la nariz, la boca o los ojos


Lavarnos las manos después de:

  • Volver a casa de la calle
  • Tocar animales -domésticos o no-, su comida o sus excrementos
  • Manipular basura
  • Curar una herida o corte
  • Visitar a alguien enfermo
  • Hacer labores de jardinería o manipular plantas o tierra
  • Cocinar. Especialmente si hemos manipulado carne cruda o verduras y frutas sin lavar.
  • Comer
  • Cambiar un pañal o asear a alguien que ha hecho sus necesidades
  • Ir al aseo
  • Tocar superficies que fueron usadas por multitud de personas como teclados, escritorios, puertas de lugares públicos, columpios...
  • Viajar en transporte público o visitar lugares multitudinarios como hospitales, escuelas, residencias de ancianos, clubes, teatros...
  • Toser, estornudar o sonarse la nariz
  • Tocar dinero. (Según algunos estudios el dinero puede contener más de 25000 bacterias)

¿Cómo lavarse las manos correctamente?

Pasos para lavarse las manos correctamente
Imagen Unicef

Para hacer un lavado de manos eficaz la OMS recomienda seguir estos 5 pasos:

1.   Mojarse las manos con agua corriente limpia -fría o tibia-, cerrar el grifo y aplicar jabón.

Es importante que el agua sea corriente ya que el agua estancada podría estar contaminada. Aún así, podría ser beneficioso lavarse con agua no potable frente a no lavarse. Cerrar el grifo ayuda a ahorrar agua y no supone un problema tocarlo en este punto ya que aún no hemos terminado el lavado. No es necesario que el agua esté caliente; es más costosa para el medio ambiente y puede provocar irritaciones. En cuanto al jabón, se ha comprobado que su uso hace el lavado mucho más eficaz debido a sus agentes tensioactivos que eliminan la suciedad y los microbios.

2.   Frotarse las manos hasta hacer espuma.

Hay que enjabonarse bien las manos enteras: la palma, el dorso, entre los dedos y debajo de las uñas. La fricción que genera el hecho de frotar hace que se levante la suciedad de la piel. Por otro lado, es recomendable mantener las uñas cortas para una mayor higiene.

3.   Restregarse las manos durante al menos 20 segundos.

Según la OMS, un correcto lavado de manos debe durar entre 40-60 segundos, aunque es complicado determinar el tiempo óptimo ya que dependerá de factores como el entorno o la suciedad previa de las manos

4.  Enjuagarse bien las manos con agua corriente limpia para arrastrar la suciedad y evitar irritaciones por los restos de jabón.

5.  Secarlas con una toalla limpia o al aire libre.

Se recomienda secarlas ya que los microbios se pueden transferir más fácilmente con las manos húmedas. Emplear para el secado una toalla de papel podría ser más higiénico, pero no hay ningún estudio que lo demuestre y contamina más.


Es importante no saltearse ningún paso durante el lavado de manos. Algunas personas tan solo se enjuagan con agua o se frotan durante unos segundos las manos, pero estos lavados superficiales han demostrado no ser efectivos para la eliminación de gérmenes. Esto se puede ver claramente con un sencillo experimento infantil.

Por otro lado, es importante que si tienes hijos te laves las manos con ellos para mostrarles cómo se hace y supervisarlos si fuese necesario. Si son muy pequeños es posible que no alcancen el lavabo. Puedes colocar un escalón para favorecer su autonomía. Nosotros hemos optado por cederles el bidé que utilizan ellos en exclusiva como mini lavamanos.

¿Cómo se usan los desinfectantes de manos?

Aunque lavarse las manos con agua y jabón es lo más efectivo, hay situaciones en las que no disponemos de ellos. En estos casos se puede utilizar un gel antiséptico de manos con al menos un 60% de alcohol.


Aunque estos desinfectantes de base alcohólica pueden reducir la cantidad de microbios de las manos son menos efectivos que el agua y el jabón. Sobre todo si las manos están grasosas o muy sucias. Además, no son capaces de eliminar todos los tipos de microbios, ni ciertas sustancias químicas que pueden resultar perjudiciales.

La limpieza de manos con desinfectantes alcohólicos es similar al lavado de manos con agua y jabón: Después de aplicar la cantidad de producto recomendada por el fabricante hay que frotar las manos -sin olvidar el dorso ni los dedos- hasta que estén completamente secas.

Hay que tener especial cuidado con los niños si utilizamos este tipo de desinfectantes con base de alcohol ya que la ingestión puede causar intoxicación.

Lavado excesivo de manos, ¿qué riesgos tiene?

Lavarse las manos con asiduidad es importante. Sin embargo, tampoco debemos caer en la obsesión ya que podría convertirse en un problema psicológico grave.

Lavarse las manos continuamente y de forma excesiva -en ocasiones hasta que sangran- de forma que perjudique nuestro día a día o el de los que nos rodean puede tener una causa psicológica, la denominada misofobia.

La misofobia -también llamada bacteriofobia, bacilofobia o germofobia- es el miedo patológico a la contaminación, la suciedad y los gérmenes. Está ligada al Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) por el que se producen ciertos comportamientos dirigidos a reducir la ansiedad y debe ser tratada por un especialista.


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