Tu primer día de colegio

16.9.19 / No hay comentarios

Parece que fue ayer cuando me enteraba de que iba a convertirme en bimadre y aquí estoy hoy, sentada delante del pc con tu hermanita pequeña dormida plácidamente en el fular esperando que llegue la hora de recogeros del cole.

Primer día de colegio

A los dos. Porque el lunes de la semana pasada comenzaste tu andadura escolar. Mi chico favorito del mundo fue al colegio por primera vez. Por un lado estaba tranquila, pero por otro estaba mucho más nerviosa que cuando le tocó a tu hermana.

Tu primer día de colegio

No sabía cómo te lo ibas a tomar porque, aunque conocías el cole de ir a diario a llevar y recoger a tu hermana y las aulas y a tu profe de los talleres en familia, apenas te habías despegado de mi desde que te sostuve en brazos por primera vez. Y aunque el año pasado me habías pedido quedarte a jugar con los demás niños y en cierto modo jugabas con ventaja respecto de ella, a ti no te había hablado del "cole". No te había contado lo que te ibas a encontrar allí, lo bien que lo ibas a pasar y cuánto ibas a aprender. Ni que te echaría de menos, pero iría a buscarte pronto. Tampoco te había dicho que habría niños que llorarían en sus primeros días y que tu hermana no estaría contigo.

La que si te contó todo lo que se le pasó por la mente fue ella. De hecho te contó demasiado y, por eso, el primer día saliste enfadado al no cumplir tus expectativas. Sin embargo, aunque refunfuñando porque no habíais ido al patio ni jugado a la pelota y aferrado a tu bolsa y a tu taza -que no quisiste dejar porque aún era un lugar "hostil"- saliste sonriendo y deseando volver.

No pudimos hacer una "fiesta" del momento y ni siquiera pudimos acompañarte papá y mamá, pero aún así superaste el primer día con nota.

Dicen que los siguientes días son los peores, pero en tu caso cada día fue mejor que el anterior. Todo sonrisas y buenas palabras y ni una sola lágrima. Lo habíamos conseguido. Lo habías conseguido.

A partir del segundo día te estuvo llevando papá y recogiendo yo y según me cuenta salías disparado el primero en cuanto tu profe abría la puerta sin siquiera despedirte. El tercer día me pediste incumplir el horario de adaptación y quedarte la mañana siguiente la jornada completa. ¡Y el quinto nos metiste prisa por la mañana diciendo que te aburrías y querías ir ya a tu cole!

De nuevo, como años atrás con tu hermana, empecé a ser consciente de que ya no eres un bebé y de que te estás convirtiendo en un hombrecito maravilloso cuando me dijiste con una sonrisa de oreja a oreja eso de "mamá no estés triste, que dentro de un rato estoy aquí otra vez para comer contigo". No estoy triste, al contrario, estoy feliz de verte tan contento y muy orgullosa de ti. ¡No cambies nunca pequeñín! Te quiero mucho.

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