Embarazo: La experiencia de no saber el sexo de tu bebé

11.4.19 / No hay comentarios

Si me lees habitualmente sabrás que en este tercer embarazo hemos decidido no saber el sexo de nuestro bebé hasta el día de su nacimiento. Quizás no entiendas nuestra decisión, o a lo mejor estás aquí porque tú también estás planteándote hacer lo mismo.

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Cuando les dijimos a familiares y amigos que queríamos esperar al día del parto para saber si es niña o niño muchos pensaron que les estábamos tomando el pelo. A día de hoy la mayoría lo tienen asumido, pero aún hay algunos que están convencidos de que nosotros sí lo sabemos y no se lo queremos contar. Y digo yo, ¿qué sentido tendría callárnoslo? Es una decisión que hemos tomado por nosotros mismos, no por los demás.

Es verdad que visto desde fuera puede parecer algo extraño y más cuando están de moda las gender reveal party y existen ecografías tan realistas como las 5D. Sin embargo, si lo pensamos, en muchos países sigue siendo lo normal. De hecho, hasta hace no tanto también era lo habitual en el nuestro. Y el mundo continuaba girando.

El mayor problema podría ser de logística, pero lo básico que necesita un bebé no se puede comprar. Obviamente necesitará ciertos preparativos, pero no se me ocurre ninguno para el que sea requisito indispensable saber si el bebé será un niño o una niña. ¿Los colores? Son sólo colores y van mucho más allá del rosa y el azul.


¿Por qué hemos decidido no conocer el sexo de nuestro bebé?

Cuándo me quedé embarazada la primera vez queríamos mantener la sorpresa, pero nos enteramos sin querer. Era un bebé muy buscado y sinceramente nos daba igual si era un niño o una niña. En el segundo ni siquiera nos lo planteamos; hubiera firmado por saber qué era con el pipi test. Ahora tenemos una nueva oportunidad de vivir la experiencia y queremos aprovecharla. Además creo que es algo bonito y muy emotivo y que la espera merecerá la pena.

Pero además hemos decidido descubrir el sexo de nuestro bebé el día de su nacimiento por diversos motivos.

Porque nos da igual

Suena a tópico, pero queríamos ampliar la familia y lo único que nos importa es que el bebé crezca fuerte y sano.

En realidad saber si es un niño o una niña no nos aporta ningún extra. No tenemos una preferencia muy marcada por su género e íbamos a estar igual de contentos en ambos casos. Además, ya tenemos un niño y una niña, así que este tercer bebé supondrá el desempate.

Porque es una experiencia irrepetible

Descubrir el sexo del bebé en el parto me parece una experiencia irrepetible. No ya solo por el hecho en sí sino porque en nuestro caso no habrá más bebés por lo que será irrepetible literalmente.

Durante la espera el hecho de no saberlo nos está dando momentos en familia muy bonitos y únicos. Ahora que para los niños es evidente que hay un hermanito en camino la pregunta más repetida es ¿y qué crees que será? Y yo muero de amor escuchándoles fantasear. Además, cada uno tiene sus preferencias y hasta se enfadan a veces defendiendo su postura. Por eso pienso que aunque prolongan su ilusión, su decepción también será menor al descubrir que se equivocaban cuando su hermanit@ ya esté aquí.

Porque es emocionante

Conocer el sexo de tu bebé en el paritorio lleva un plus de emoción que se suma a la revolución hormonal. Emoción que volverá de nuevo y que se trasladará a familiares y amigos cada vez que alguien pregunte "¿Y qué ha sido?".

Porque no queremos perpetuar los estereotipos de género

Hay estudios que dan a entender que nos comportamos de forma diferente con los bebés niño y los bebés niña ya desde el útero materno. Obviamente lo hacemos de forma inconsciente, pero no es un buen comienzo si después pretendemos educar en igualdad.

Porque "nos gusta ir a contracorriente"

Si la tónica en los embarazos es tener que aguantar un montón de impertinencias y preguntas indiscretas, imagina si además es el tercero y ya tienes a "la parejita criada". Por lo menos puedo echarme unas risas con las reacciones de la gente cuando les digo que además soy la "rarita" que no quiere saber hasta el final el sexo de su bebé.

¿Como está siendo la experiencia de no saber el sexo del bebé?

A veces es un poco raro no poder referirse al bebé por su nombre y tener que hacerlo como "el bebé" o "el hermanito o hermanita", pero poco más. Al principio sí sentíamos curiosidad, pero ya ha pasado y reconozco que después de llegar hasta aquí me molestaría enterarme antes de tiempo.


¿Conoces a alguien que no quisiera conocer el sexo de su bebé hasta el día del parto? ¿Cómo fue la experiencia?

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