8 razones por las que adoro la Navidad

21.12.18 / No hay comentarios

La Navidad es mi época favorita del año. Es cierto que he tenido mis momentos de hastío en los que la felicidad impostada y el consumismo me han hecho replanteármelo todo y pasar del amor al odio y más tarde a la indiferencia. Sin embargo, desde que soy madre he vuelto a amar las navidades y posiblemente más que antes.

Razones por las que me gusta la Navidad

La familia unida, los dulces navideños, el calor del hogar, ese aire festivo que se respira en cada rincón y sobre todo, su ilusión. La ilusión de los más pequeños que mueve montañas y hace que cualquier problema desparezca por completo...

Ésta será la última entrada del blog hasta después del Día de Reyes y quiero aprovechar para contarte las 8 razones por las que me encanta la Navidad.


8 razones por las que me gusta la Navidad

Los preparativos

Habrá quién disfrute buscando el modelito para Nochebuena/Nochevieja y reservando cita en el centro de estética para un rejuvenecimiento facial, manicura y sesión de peluquería que le haga lucir su mejor cara durante las fiestas. Yo nunca he sido de grandes cotillones, lentejuelas y tacones y cada año que pasa disfruto más con los pequeños detalles.

Esos minutos en los que cierras los ojos y ya hueles la canela y el jengibre y te paras a pensar en cómo decorarás la casa o cuáles serán las actividades del calendario de este año. Ese tiempo que dedicas a preparar adornos navideños artesanales o a organizar el menú de la comida de Navidad. Esos instantes en los que te paras a pensar en cada uno de tus seres queridos, en tratar de adivinar qué les haría más ilusión y en buscar el regalo perfecto para ellos. Los momentos en los que te imaginas la cara de ilusión e inocencia de tus hijos y sobrinos cuando vean las luces, cuando les ayudes a escribir sus cartas y se las den a los elfos o a los carteros reales, cuando te ilusionas al pensar en esa noche en la que no podrán dormir de la emoción, pero caerán rendidos al instante. Para mí son momentos de auténtica felicidad.

La decoración navideña

El mimo y el cariño con el que todo el mundo -sea o no creyente- se esmera en poner su casa bonita me encanta. El árbol de Navidad, las guirnaldas, los centros de mesa y las velas y, en nuestro caso, el tradicional Belén. ¡Colocarlo todo con ayuda de los peques y villancicos de fondo no tiene precio!

La deliciosa comida

Aunque acabemos el año empachados, hay que reconocer que las grandes cenas y comidas navideñas tienen algo especial. Disfrutar de manjares que no suelen ser habituales durante el resto del año, sumado a los dulces típicos navideños: Turrones, mantecados y polvorones, roscón, panettone... ¿cuál es tu preferido?
El ambiente familiar y los amigos

No te negaré que en Navidad eso de "en todas las familias cuecen habas" está a la orden del día. Sin embargo, también es tiempo de recordar juntos a los que ya no están, reencontrarte con los que viven lejos y, sobre todo, sentir que tienes una familia estupenda a tu alrededor y poder disfrutar con ella unos días. ¿Hay algo mejor?

Los nuevos (y viejos) recuerdos

Creo que los niños deberían tener una infancia mágica y las Navidades son una estupenda fuente de recuerdos bonitos.

Aún recuerdo cuando era niña y mi madre nos llevaba a visitar nacimientos, a ver la decoración de las calles y -lo que más me gustaba- a ver una película de estreno al cine y merendar después chocolate con churros. Por eso trato de que las Navidades con mis hijos sean especiales y las recuerden . Me encanta atesorar esos pequeños instantes de felicidad.

El espíritu navideño

Termino hablando del espíritu navideño. Es una pena que el altruismo de estas fechas no se extienda al resto del año, pero es un buen comienzo. Serán las luces, los días de vacaciones, las ganas de fiesta o los regalos, pero el ambiente que se forma es especial. Ilusión, risas, buenas caras, generosidad y empatía... ¡Ojalá durase todo el año!


Y a ti, ¿te gusta la Navidad?

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