Colecho: Todo lo que debes saber

23.4.18 / No hay comentarios

Cuando me quedé embarazada de mi primera hija tenía mucho tiempo libre. Hacía poco que me había quedado sin empleo y me dio por buscar información y leer mucho sobre embarazo, parto y crianza. De hecho, así fue como nació este blog de maternidad y familia.

qué es colecho y cuáles son sus beneficios

Aquél fue mi primer contacto con la palabra "colecho". Tras indagar un poco más y descubrir los beneficios de colechar supe que quería que mi bebé durmiese a mi lado. Estuve buscando cunas de colecho, pero había pocas y eran carísimas. Tampoco veía seguro adaptar una cuna normal. Al final acabé descartando la idea.

Hasta que nació mi hija. En el hospital las matronas me recomendaron dormir con ella los primeros días para favorecer la subida de la leche. Cuando llegamos a casa fui incapaz de separarme de ella y más tras comprobar que dormíamos todos mucho mejor.


Colecho: Todo lo que debes saber

¿Qué es el colecho?

Se llama colecho al hecho de compartir lecho. Es decir, compartir cama. Cuando un bebé duerme en la misma cama que sus padres está colechando con ellos. También se suele considerar colecho si se trata de dos camas unidas o -en este caso- de una cuna unida a la cama.

Por el contrario cuando un bebé duerme en su propia cuna o minicuna separado de la cama de sus progenitores se habla de cohabitación.

El colecho es una práctica habitual a día de hoy en muchos países del mundo. Desarrollados y subdesarrollados. De hecho, también lo es en nuestro país aunque continúe siendo un tema tabú.

No es algo nuevo, posiblemente nuestros abuelos -y sus antepasados- colechaban, y aunque pueda parecer lo contrario tiene más beneficios que riesgos, tanto para el bebé como para sus padres. Claro está, siempre y cuando se observen unas medidas de seguridad.

Beneficios del colecho

Colechar con el bebé le ayuda a establecer patrones de sueño, facilita y mejora el descanso de todos los miembros de la familia y favorece el vínculo paterno-filial. Además, es estupendo para establecer y mantener a lactancia materna.

Normas básicas de seguridad

Dormir o no con el bebé es una decisión de los padres, pero para hacerlo con total seguridad hay que contemplar unas normas básicas de seguridad.

  • No deben dormir con su bebé los padres fumadores, obesos o que tomen alcohol, drogas o fármacos que favorezcan un sueño profundo. Tampoco si son sonámbulos, sufren de epilepsia o tienen algún trastorno del sueño.
  • Tampoco es recomendable dormir con bebés prematuros durante los primeros meses
  • Al principio es mejor que el bebé duerma al lado de su madre en vez de entre su papá y su mamá ya que a los papás les cuesta más ser conscientes mientras duermen de la existencia del pequeño.
  • Cuanto más grande sea la cama más cómodos estaréis, pero lo importante es que el colchón sea firme. Esto excluye los colchones de agua o plumas.
  • Tampoco se debe dormir bajo ningún concepto con un bebé en un sofá o sillón ya que tiene recovecos y zonas mullidas en las que se podría asfixiar al bebé.
  • Es mejor evitar almohadas, edredones o cojines para el bebé. Es preferible que duerma sobre la ropa de cama con un saco de dormir para bebés de su talla.
  • Lógicamente, tampoco se deben emplear pijamas o camisones con lazos o cordones por seguridad.
  • Si la cama está pegada a una pared es importante asegurarse de que no quedan huecos entre ésta y el colchón. Lo mismo ocurre si se opta por una minicuna o cuna de colecho. En este caso, además, los colchones de la cuna y la cama deben quedar perfectamente alineados para evitar que el bebé quede atapado entre ellos.
  • Cuando el bebé empieza a moverse de forma autónoma hay que tener cuidado y no dejarle dormir sobre la cama sin supervisión por el riesgo de caídas.
  • También debe tenerse en cuenta la temperatura de la habitación. El contacto hace que se sienta más calor, por lo que es recomendable que la temperatura ambiente no sea elevada

¿Hasta cuando?

Mi experiencia personal es que llega un día en que el propio niño dice hasta aquí. En nuestro caso sucedió en verano varios meses después de la llegada de nuestro segundo hijo.

Ella debió pensar que era mayor y que tenía más espacio -y pasaba menos calor- si dormía en su propia cama. De un día para se fue y nunca más volvió. Tenía apenas tres años recién cumplidos.

Reconozco que los primeros días la que no podía dormir era yo. La echaba de menos, sobre todo al despertar. Hubo días que le pregunté si no le apetecía dormir con nosotros y su respuesta fue clara: "no te preocupes mamá, que yo te quiero igual".

Dese entonces ha vuelto algún día puntualmente. Sobre todo si estaba malita o cuando -meses después- entró en la fase de los terrores nocturnos.

En cualquier caso, creo que es más efectivo dejar que sea el propio niño quién lo decida. De otro modo podría sentirse rechazado y ser contraproducente.

ooooooOOOoooooo

Si te gustaría practicar el colecho, pero no te atreves a dormir con el bebé directamente en tu cama debes saber que hay multitud de opciones comerciales. No pierdas de vista el blog porque dentro de poco publicaré un post con las diferentes posibilidades.

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