Historias reales de maternidad: Adriana y su parto en casa

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El mes pasado mi pequeño cumplió dos añitos y por alguna extraña razón me apetecía compartir mi segundo parto contigo y con todos los lectores del blog. Hoy es una buena amiga la que se ha ofrecido a compartir la experiencia de su segundo parto. También precipitado, pero muy distinto al mío.

parto precipitado en casa

Hay muchas mujeres que deciden tener a sus hijos en casa. Se informan, se preparan y dan a luz acompañadas de un equipo de matronas preparado para asistir partos en casa y reaccionar en caso de emergencia.  Otras tienen un parto en casa sin esperarlo y esto fue justo lo que le pasó a ella. Te dejo con su relato

Parto en casa: Cuándo no da tiempo de llegar al hospital

Mi primer parto: Parto hospitalario

Mi primer parto fue bastante rápido. Me desperté porque había roto aguas y comencé con contracciones cada 3 minutos. Fue vestirme, salir corriendo hacia el hospital y en 3 horas ya había nacido Iñigo.

Realmente no me sentí bien. La matrona fue muy poco empática y me empezó a echar la bronca porque yo estaba gritando de dolor. Lo que no ella no sabía fue que llevaba ya 40 minutos en el coche, sin poder moverme, aguantando las contracciones como podía. Además, me tuvieron que meter en quirófano porque las pulsaciones de mi bebé bajaban mucho y finalmente lo sacaron con ventosa. Al menos tenía puesta la epidural.

Después de sacar al bebé me llevaron a la sala de recuperación y allí estuve más de hora y media hasta que me subieron a la habitación. Una vez allí aún tuve que esperar más a que me trajeran a Iñigo. Te puedes imaginar lo que le costó coger el pecho después de tanto tiempo.

Con Alonso la matrona de mi centro de salud me decía que posiblemente el parto fuese rápido. Lo que no imaginábamos es que lo fuera tanto.

Mi segundo parto: Parto en casa

Me desperté sobre las 5:30 con un dolor en el lumbago pero sin contracciones. Llevaba varios días sin ir al baño, así que supuse que sería eso. Cuando terminé me miré en el espejo y vi que tenía la barriga muy baja y hacia fuera. De repente noté una contracción muy fuerte. Fui a avisar a mi marido y me dio otra. Me puse ropa y estaba pensando yo que era muy raro que no hubiera roto aguas con lo intensas que eran las contracciones cuando justo se rompió la bolsa. ¡Si antes lo pienso!

Mi marido estaba en la otra punta de la habitación y escuchó el ruido que hizo. Las contracciones eran cada vez más intensas y empezaba a tener muchas ganas de empujar. Instintivamente toqué abajo y noté la cabecita del bebé. ¡El bebé iba a nacer en casa!

Le dije a mi marido que ya venía y me ayudó a sujetarlo conforme salía. Fue un solo empujón y ya estaba fuera. Que sensación de alivio más maravillosa… ¡Indescriptible!

Nada más salir lloró un poquito y fue ese poquito lo que despertó a mi hijo mayor (de 3 años) que estaba durmiendo en su cama, sin inmutarse por los gritos de dolor míos de antes. Lo primero que dijo al verlo fue: ¿El bebé?

Mi marido se fue a lavar las manos para no asustarlo y lo acercó a nuestra cama, donde estábamos Alonso y yo, él buscando teta y yo intentando centrarme en lo que me preguntaba Iñigo, ya que estaba tratando de asimilar lo que acababa de pasar. Iñigo preguntó por la sangre y le dijimos que era normal y que el bebé y yo estábamos bien.

Mientras, mi marido llamó al 112 y para contarles lo que acababa de pasar y que enviaran una ambulancia. No se lo creían y tuvo que explicar varias veces que el bebé ya había nacido y que no estaba de parto. Estuvimos esperando unos 30 minutos a la ambulancia ya que vivimos en un pueblo a 20 minutos de la ciudad y a 40 minutos del hospital.

Llegaron a la vez los de la ambulancia y los del centro de salud, que nada más llegar se fueron porque no hacían falta. Miraron que el bebe estuviera bien -llevaba un buen rato teteando mientras su hermano le tocaba el pie y lo miraba embelesado- y yo también. Cortaron el cordón umbilical y me fui andando a la ambulancia -con ayuda porque no paraba de temblar-. En la ambulancia me dieron a mi pequeño Alonso y me preguntaban, asombrados, sobre lo que acababa de ocurrir. Todo el viaje se lo pasó mi pequeño enganchado a la teta.

Cuando llegamos al hospital me llevaron al paritorio y allí la matrona me estuvo diciendo que había sido muy valiente, que había hecho yo sola el trabajo duro. La verdad que la matrona fue un encanto, ni comparación con la que me tocó en el primer parto.

Quedaba el alumbramiento y la matrona me preguntó si tenía ganas de empujar o prefería que la sacase ella. Cuando salió fue un alivio, casi como cuando salió Alonso, ya que empezaba a dolerme el pequeño desgarro que tenía. Comprobó que la placenta estaba completa y me la enseñó. Pasó a coserme y puedo decir que fue lo peor del parto. Comenzó a pincharme anestesia local antes de coser y no pude evitar moverme.

Justo en esos momentos la matrona me devolvía a Alonso -que lo habían cogido un momento para evaluarlo- y yo le dije que mejor se lo dieran a su papá mientras me suturaban por miedo a que se me cayese.

Al final terminó cosiendo casi sin anestesia porque estaba sufriendo mucho, tanto ella como yo. No paró de pedirme perdón por lo que estaba haciendo.

Alonso se quedó sin su test de Apgar ya que se hace en los primeros minutos de vida, pero no pasó nada porque estaba genial.

Me pasaron a la sala de recuperación antes de ir a la habitación, con Alonsito en brazos y buscando teta. Luego a la habitación en la que ya estaban mi marido y mi madre. La pobre... Justo después de llamar a la ambulancia la llamó mi marido y no se lo creía. ¡Pensaba que estábamos tratando de gastarle una broma!

La verdad que fue un parto maravilloso -quitando la parte de los puntos- y que todos, incluido el colchón y la cortina, recordaremos siempre. En el pueblo la noticia corrió como la pólvora y -según me dijeron- asusté a todas las futuras mamás de las clases de preparación al parto. Pudimos tener un momento en familia todos juntos antes de que viniera la ambulancia y eso no lo cambio por nada del mundo.

En cuanto a la lactancia. Ya han pasado más de 15 meses y no hemos tenido ni un problema. Ni grietas, ni un mal agarre, ni nada y aún seguimos con ella.




¿Te imaginas tener a tu bebé en casa por sorpresa? ¿Cómo habrías reaccionado tú? ¿Piensas que habría sido la experiencia de tu vida o algo muy traumático?

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2 comentarios

  1. A mi también me paso en el segundo parto. 3 contraciones muy fuertes. Rompi la bolsa sentada en el wc. Me agache al suelo y nacio de un golpe mi pequeño 😍😍eso si el susto se te queda para siempre en el cuerpo. Pero es la sensación mas maravillosa que he tenido

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    1. Madre mía! Parece que parir en casa por sorpresa es algo más común de lo que pueda parecer. Igual ya pasó hace mucho, pero igualmente enhorabuena por ese bebé :)

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