SOS: Diente de leche que se mueve tras un golpe

31.7.17 / No hay comentarios

Hace unos días estaba el peque jugando cuando en un descuido se tropezó y se cayó de boca. La mala suerte quiso que llevase un juguete de Miss L en la mano y se diese con él en un paleto. Automáticamente le recogimos del suelo y vimos que, además del susto, estaba sangrando bastante y el incisivo se había desplazado por el golpe.

Diente de leche que se mueve por un golpe

Sin tocar nada ni dejar que el peque se tocase nos fuimos corriendo a urgencias. Allí cada vez estaba más nerviosa. El peque ya no sangraba, pero no paraba de llorar -en parte por tanta bata blanca- y en mi mente resonaba eso de que "las primeras horas son primordiales" tal y como te contaba en el post que publiqué hace unos meses sobre como salvar un diente después de un golpe.

Lo que no recordaba es que ese artículo se refería solo a los dientes definitivos. Cuando el golpe es un diente de leche la cosa cambia. Por si te ves en la misma situación que yo quiero contarte lo que he aprendido estos días.


Dientes de leche: Caída, luxación o rotura después de un golpe

La raíz del diente de leche está en contacto con el germen del que será el nuevo diente. Por tanto, cualquier maniobra equivocada puede dañar la dentición definitiva. Por eso nunca hay que intentar recolocar un diente de leche que ha saltado de la boca.

Nunca hay que intentar recolocar un diente de leche que ha saltado de la boca por un golpe

Como no se deben recolocar, no hay prisa. Del mismo modo, los dientes de leche tampoco se suelen reconstruir si se rompen, ni se fijan habitualmente si se mueven. Sin embargo, que lo más común sea no hacer nada con ellos, no significa que no haya que acudir igualmente a urgencias o a un odontólogo pediátrico para que evalúe la situación.

Aunque el golpe haya sido en un diente de leche es importante acudir a urgencias o a un odontólogo pediátrico para que no resulte dañada la dentición definitiva

En nuestro caso el diente de leche se movía bastante y estaba un poco inclinado hacia el paladar, pero por suerte no había impresionado en la encía. Esto es el mejor pronóstico posible ya que en principio el nuevo diente no se habría visto afectado.

Diente luxado, ¿qué nos recomendaron?

La recomendación fue un antinflamatorio para el dolor cada 8 horas y dieta blanda hasta que lo viese el odontólogo. Puesto que la boca está llena de bacterias y al moverse el diente crea una entrada fácil para ellas, también le recetaron un antibiótico durante una semana.

La odontóloga lo evalúo unas 24 horas después y me tranquilizó bastante. Parece ser los golpes en los dientes de leche son algo mucho más común de lo que nos pensamos, sobre todo en los varones. Los dientes definitivos se fracturan con más facilidad, pero en el caso de los de leche la encía es más "flexible" y absorbe el golpe. Esto se traduce en que lo más frecuente es que el diente se mueva, pero no se rompa. Por suerte en la mayoría de ocasiones la encía acaba por fijar el diente de nuevo, aunque no es de un día para otro.

Además de una buena higiene, nos aconsejó que durante las tres semanas posteriores al golpe evitásemos que el niño se golpease de nuevo, se tocase o mordiese algo. Para entonces el diente debería estar fijo de nuevo.

Si el diente se vuelve a fijar habría que tener cuidado un par de meses más para que vuelva todo a la normalidad. Por el contrario, si continuase moviéndose lo habitual es sacar el diente y sustituirlo por un mantenedor de espacio.

Los mantenedores de espacio son una especie de prótesis que -independientemente de la parte estética- tienen como función que los demás dientes no se redistribuyan para ocupar el espacio del diente de leche perdido. De este modo no dañan el germen del nuevo diente y se asegura que tendrá espacio para cuando le toque salir.

El problema en nuestro caso es que el pequeño G tiene 16 meses recién cumplidos por lo que colocar la prótesis no es viable aún. Si se le siguiese moviendo cuando volvamos a consulta tendrían que estudiar su caso concreto por si se atreven a intentar fijarlo.

Otra complicación que puede ocurrir es que el diente se ponga de color amarillento, gris o negro. Un cambio de coloración en el esmalte de un diente puede ocurrir incluso meses después y es debido a que el nervio ha muerto o está dañado. En estos casos habría que practicar una pulpectomía, que viene a ser quitar el nervio y rellenar el conducto para que las bacterias no campen a sus anchas y alcancen el diente definitivo.

Es un procedimiento sencillo, pero se tarda unos 30 minutos. Por eso, en los niños muy pequeños -y poco colaboradores- puede ser necesaria sedación. La alternativa es esperar y hacer controles radiográficos cada pocos meses para asegurarse de que no hay infección.

En cuanto a la higiene: Si ya es difícil cepillar a un bebé de 16 meses, prueba a hacerlo sin que muerda el cepillo o se de con él en un diente que "baila". ¡Misión imposible! Aún así hay que intentar mantener limpia la zona ya que si se acumula placa en la encía es más difícil que el diente se fije. Parece ser que la aplicación de Clorhexidina al 0.1% también ayuda en el proceso.

A día de hoy, parece que el diente del peque está algo más fijo aunque no lo he querido tocar. Aún nos queda esperar unos días para que la odontóloga lo evalúe de nuevo, pero tiene buena pinta. Con suerte, todo habrá quedado en un pequeño-gran susto.


¿Has pasado por una situación similar? ¿Conseguisteis salvar el diente de leche? ¿ Afectó a la dentición definitiva?


*Este post ha sido escrito en base a mi experiencia. Si eres odontólogo y consideras que parte de la información no es correcta o debe ampliarse, por favor, escríbeme o déjame un comentario

También te puede interesar

No hay comentarios