Embarazo y transporte público

22.1.16 / 8 comentarios

Decía el otro día que las embarazadas parece que somos invisibles en el transporte público, pero es que las que ya somos madres somos invisibles también y si somos madres y estamos embarazadas lo somos por partida doble. Si este es tu caso, seguro que has sufrido en carnes propias más de una vez lo que te cuento hoy.


En primer lugar, aclarar que una mujer embarazada o con un niño pequeño en brazos no quiere sentarse en el transporte público por su estado ni porque se sienta agotada -que también-, sino para evitar posibles accidentes como caídas o golpes.

En segundo lugar que en todos los transportes públicos hay asientos reservados para estos casos (también para ancianos y personas accidentadas o con problemas de movilidad) y que están perfectamente señalizados. Cuando yo era niña, recuerdo que aunque fuese hora punta esos asientos siempre se respetaban y permanecían vacíos.

Tema aparte es el de la accesibilidad. Trenes de cercanías con escalones que dificultan subir y bajar de ellos con un carrito, trenes de dos pisos con escaleras para acceder a cualquiera de las dos zonas de asientos, vagones accesibles en trenes y posiciones aleatorias que hacen imposible localizarlos hasta que es demasiado tarde, estaciones que solo cuentan con tramos y tramos de escalones para acceder a la superficie... Con el suburbano y los autobuses -no digamos ya si son interurbanos- poco más o menos lo mismo.

¿Qué el transporte de muchas ciudad es peor? Totalmente de acuerdo, pero no es consuelo. Además, que ocurra esto en una capital europea que presume de tener uno de los mejores transportes públicos del mundo me indigna. No, no me indigna por mi, ni por las mujeres en una situación parecida a la mía, que al fin y al cabo lo nuestro es algo puntual, me indigna por todas esas personas con movilidad reducida que tienen que sufrirlo a diario y a los que se ignora sistemáticamente como si fuesen ciudadanos de segunda.

Por último, quiero destacar la cada vez mayor falta de empatía de las personas. Ahora es mucho más fácil disimular y hacer como que no estas viendo algo -aunque se dirijan a tu directamente- si llevas cascos y un dispositivo electrónico en la mano.

Entiendo que una embarazada de pocos meses pueda pasar desapercibida. Yo misma he dudado en ocasiones si ceder el asiento o no por no ofender no fuera que tuviese algo de barriguita, pero un niño en brazos se ve y un carro, un niño en brazos y una barriga de #segundoembarazo de casi 7 meses no digamos.
´
Pues aún así, me he encontrado con escenas tan surrealistas como las que te voy a contar y eso que he perdido la vergüenza y ya no me quedo callada esperando a que alguien me ofrezca su asiento...¿Qué exagero? Sigue leyendo...

¿Si te digo que en los últimos meses me he hecho algún que otro viaje sentada en un escalón de un tren de doble piso -con Miss L y su carrito- y que yo no era la única? ¿Qué la única vez que ha pasado en 32 semanas un tren accesible estaba tan lleno que un chico en silla de ruedas y yo no tuvimos más remedio que quedarnos fuera? ¿Qué he tenido que subir con mi barrigota, el carro y los 12kg de Miss L hasta 6 tramos de escaleras para llegar a la calle? ¿Y que en pleno km 0 el ascensor mejor señalizado de la estación te deja en una plataforma de la que no puedes bajar más que por escaleras y tengas que volver al andén y subir por las mecánicas con el riesgo que eso conlleva? ¿o que en plena estación de Atocha -será por pasajeros...- te ayuden a subir al tren un par de abuelitas que ni siquiera iban en él porque los que ya estaban dentro iban enfrascados en sus smartphones aunque les pidieras ayuda directamente según subían?

Pero aún podría contarte más, como que en los interurbanos saber si tendrás que dejar el carrito en el maletero, podrás subirlo o tendrá que quedarse fuera del bus es un interrogante hasta el último instante. O que hay personas que le echan tanto morro, que ven que tu hija se despierta de la siesta en el carro, se pone a llorar, te levantas cuando el tren para en una estación y ¡¡aprovechan para quitarte el sitio!! Ojiplática me quedé igual que medio vagón. Y encima se hizo la sueca con sus cascos y su teléfono cuando le expliqué que ese asiento -reservado- estaba ocupado. Al final fue otro pasajero el que atónito se levantó sin dudar.

Reconozco que, aunque ahora algunas anécdotas me hacen gracia por lo surrealista del caso, en su momento a punto estuvieron de hacer que se me saltasen las lágrimas por el agotamiento, la impotencia y la rabia que me provocaba la indiferencia de la gente. Por suerte, aún quedan buenas personas dispuestas a echar una mano y desde aquí quiero agradecer a cada una de ellas la grandísima ayuda que me han prestado sin conocerme, a pesar de que seguro que iban con prisa o agotadas deseando llegar a su destino. Solo me queda por añadir que ¡cómo echo de menos mi mochila portabebés!


¿Has pasado por alguna situación similar? ¿El transporte de tu ciudad es accesible? ¿Cómo te mueves cuando viajas con niños?


También te puede interesar

8 comentarios

  1. Pocas veces cojo el transporte público, por no decir que nunca pero no me olvidaré de la última vez que lo hice. Estaba embarazadísima de mi primer hijo y el autobús estaba a tope de gente, nadie me cedió el sitio, tuve que ir de pie un buen rato, entre empujones y codazos. La verdad es que pasé un mal rato. Un beso!

    ResponderEliminar
  2. La verdad es que donde vivo yo nunca hay problemas de espacio en el bus, tenemos apenas 2 lineas y nunca se llenan jaja. Así que no he vivido en carne propia esos inconvenientes. Aunque si que recuerdo cuando estaba embarazada, que la gente era más amable y cordial de lo normal,la verdad es que vi unos cuantos detalles de ayuda que me gustaron.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué suerte!! En mi primer embarazo no tuve que ir en transporte público, pero también recuerdo detalles como los que cuentas en la cola del súper o de los aseos en el teatro....

      Eliminar
  3. La verdad no es solo el transporte público, yo no me puedo quejar, cuando cogia el bus y estaba embarazada siempre tenía sitio y la verdad el conductor esperaba a que me sentara, loq me fastidia ahora desde que nació bichin es estar esperando por un ascensor en un centro comercial lleno de escaleras mecánicas y que lo ocupen gente que no les hace falta...yo sí viene alguien en silla de ruedas o una persona mayor que no se maneja bien le cedo el paso, pero la típica señora de mediana edad que va en ascensor porque si y tú con tu carrito esperando más de 10 minutos....me parece vergonzoso, por el contrario debo decir que no es la primera vez que un adolescente me cede el paso pese a estar antes, para que luego diga....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto!! esa situación también es muy común! Que si vas cargado con la compra o algo aún es entendible, pero que te esperes al ascensor entorpeciendo a los que no pueden subir/bajar de otro modo por no ir en las mecánicas...

      Eliminar
  4. Curiosamente ¡a mí sólo me han cedido el asiento cuando estoy gorda natural! Pero cuando estaba embarazada hasta la altura de la nariz nadie se inmutaba. Y lo mismo cuando me han visto porteando a mi bichilla en el tren y me han dejado de pie más de 1 hora. Eso sí, cuando voy sola con mis michelines y mis circunstancias todos me ceden el sitio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. curioso! que digo yo que embarazada se te tendría que notar igual que a todas, no? :O qué pasará por la cabeza de algunos??...

      Eliminar
  5. Estoy embarazada de 20 semanas, pero ya se me nota bastante barriga. Cada día voy en bus a trabajar, sólo un par de veces me han dejado sentar. El peor dia fue uno en el que el bus estaba a tope, yo estaba de pie junto a los asientos reservados, marcando mi barriguita, y las 4 personas que estaban sentadas no tenían ninguna 'necesidad especial'. Una chica que estaba de pie a mi lado me dice:
    - Pide que te dejen sentar.
    - Bueno, da igual, es que sinó lo tendría que pedir cada día.- dije yo
    - Ya, pero es que deberían cederte el asiento.
    - Lo sé, es una norma básica de educación, pero en fin.
    Esta conversación se desarrolló delante de las 4 personas sentadas y ninguna de ellas se dignó ni a mirarnos.
    Eso me pareció muy fuerte. Una cosa es que no te vean, y otra que ante esto se hagan los sordos.
    En fin, espero que con más barrigota me dejen sentar porqué el bus en el que voy para ir a trabajar casi siempre va a tope.

    ResponderEliminar