Segundo embarazo: Sentimiento de culpa

19.1.16 / 17 comentarios

Si hay un sentimiento que se ha mantenido durante todo el segundo embarazo y que cada día va a más es el sentimiento de culpa. Hablándolo con otras amigas y conocidas embarazadas, parece que no soy la única que se siente así, pero no me sirve eso del "mal de muchos..."


Siempre dije que, en la medida de lo posible, intentaría tratar a mis hijos por igual y darles lo mismo -no solo materialmente hablando-. Obviamente, el peque no podrá disfrutar de los casi tres años de dedicación absoluta que ha tenido su hermana y tendrá que heredar muchas cosas, mientras que ella tendrá que aprender a no ser el centro de atención y compartirnos con el peque. Aún así, ambos saldrán ganando ya que se tendrán el uno al otro y un hermano es uno de los mejores regalos que se puede hacer a un hijo.

Sin embargo, de forma consciente o no, ya he comenzado con las distinciones desde el primer instante en que supe de su llegada. Al ser el segundo embarazo no tienes la misma emoción de la primera vez, ya sabes cómo reacciona tu cuerpo y no te sorprendes por casi nada. Además, tienes que estar pendiente del mayor -y más en mi caso que no va a la escuela infantil y está conmigo todo el día-.

Con el primero te fijas en cada detalle, lees la evolución del feto semana a semana y escribes cómo te sientes. Haces mil fotos a tu barriga, pasas el rato acariciándola, hablándola y cantándole canciones mucho antes de que el bebé pueda realmente oirte. No hay día en que no imagines cómo será su carita y sabrás hacerlo bien. Te encanta sentir el movimiento -sobre todo despertarte con ellos cada mañana- y sabes que lo echarás de menos. Buscas y rebuscas todo lo que crees que podrá necesitar. Disfrutas con los preparativos y te sientes especial porque una vida crece dentro de ti, tu pareja de desvive contigo y todos te agasajan con cumplidos y parabienes.

En el segundo embarazo eres invisible, incluso para ti misma. Solo te preguntan desconocidos que, al verte a punto de estallar, piensan que estás a punto de salir de cuentas y eso, siempre y cuando no estés en un transporte público -pero de eso ya te hablaré otro día-.

32 semanas de embarazo y apenas tengo fotografías de la barriga salvo alguna de cuerpo entero en grupo en la que aparece de casualidad.  No he sido realmente consciente de mi estado hasta que he comenzado a chocar con todo, a necesitar más espacio a mi alrededor y a notar algún que otro movimiento dentro de mi. Sin embargo, esta vez no he podido parar a deleitarme con ellos, a fijarme si eran habituales o no, a tratar de buscar la periodicidad. En el primer embarazo puedes descansar cuando lo necesitas. Cuando ya erres madres, solo cuando te dejan hacerlo, por eso, no he disfrutado igual sintiéndolo por la noche o por la mañana. Es más, en ocasiones me he sentido tan agotada que hasta me han resultado molestos.

No he parado ni un segundo a hablar o cantar a la barriga y tengo miedo de que sepa identificar mejor mi voz cuando me escuche repetirle lo mismo por enésima vez a su hermana con tono de reproche que cuándo le susurre bajito en el tonillo agudo que usamos inconscientemente con los bebés.

Me he cuidado menos esta vez. Ni he caminado todo lo que debería, ni cuidado mi alimentación tanto como me hubiese gustado, en parte por las fiestas, en parte por la mudanza, en parte porque no estás tan pendiente. No he disfrutado de mi estado de buena esperanza de un modo relajado, tranquilo y feliz. Al contrario, me he sentido agobiada y estresada constantemente por el ahora y por el después.

Como te decía al principio, parece que estos sentimientos son habituales cuando ya tienes un hijo, igual que todas las primerizas hemos sufrido mil y un miedos, pero no me gusta. No me gusta porque me siento egoísta, indiferente, mala madre. En definitiva, me siento culpable. Lo bueno es que ese sentimiento de culpa me ha hecho darme cuenta de que, si me siento así es porque, aún no ha llegado, pero ya le quiero con todo mi ser.

También te puede interesar

17 comentarios

  1. Marta, no sabes como te entiendo. Este artículo lo podía haber escrito yo, palabra por palabra. El sentimiento de culpa es inevitable..
    Cuídate mucho guapa!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias guapa! Supongo que es inevitable, pero preferiría no sentirme así! Un beso

      Eliminar
  2. No te sientas culpable, porque
    A) No sirve de nada
    B) Nos pasa a todas
    C) Te quita energías que ahora necesitas para tus hijos.
    Te lo dice una que ya ha pasado por eso, y que lleva tres años sintiendose culpable y perdiendo en ello tiempo y energía. ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajaja. Gracias por los consejos! Supongo que tienes razón y cómo decía nos pasa a "todas", pero no puedo evitar sentirme así... Si en el primero es miedo y en el segundo es culpa, cuál será el sentimiento del tercero? Alguna trimadre por aquí?

      Eliminar
  3. Yo sólo tengo dos, pero mi madre tuvo 6 y siempre dice que a partir del tercero la cosa fue mucho más fácil. ¿Te sirve? XD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajjaja. Eso dicen! que el primero una locura, el segundo más aún, pero que a partir del tercero es coser y cantar (aunque no se que estudio decía que las mamás de tres son las más estresadas)

      Eliminar
  4. No te culpes, yo creo que les pasa a todas. Hay una frase que dice : El primero es especial porque te hizo madre, pero todos son iguales en tu corazón". Con el primero puede que sea cierto que vives mas el embarazo y too lo que va detrás pero con el segundo vas a descubrir lo maravilloso de la bimaternidad, y te vas a emocionar cuando los veas interactuar a los dos. Será distinto pero nada de culparse, porque igualmente será especial.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias guapa! Es verdad, el primero en cierto modo es especial, pero si ya se me cae la baba cuando la peque interacciona con la barriga cuándo lo hagan juntos... :)

      Eliminar
  5. Pues te digo una cosa... a mí el embarazo se me pasó volando y, aunque me leía todo lo que caía en mis manos, entre el trabajo y tb una mudanza a dos meses de dar a luz no me dió mucho tiempo a deleitarme demasiado... vamos, que aunque el primero se viva con más emoción creo que en el día a día no te paras a pensarlo tanto hasta la fase final que ya, como dices, no entras en ningún sitio, vas chocando la barriga con todo y estás más incómoda.

    ResponderEliminar
  6. Si te paras a pensar seguramente tu pareja no sea la primera ni la quieras con la ilusión que querías a la primera, pero le quieres con locura (unas veces más locura y otras mas amor XD).
    Lo único que debes preguntarte es ¿si el segundo fuese el primero le prestarías la misma atención? seguramente sí. Entonces le estás tratando igual.
    Mucho ánimo guapa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto! pero es un sentimiento que no se puede evitar aunque sea irracional :)
      Gracias por el comentario!

      Eliminar
  7. Pero esto nos va a pasar a todas ¿no? ¿Quién puede tener dedicación absoluta al segundo hijo si ya muchas no pueden dársela ni siquiera al primero? Piensa en que el nuevo bebé tendrá algo genial que no tuvo la primera ¡una hermana! La imitará, lo cuidará y se disfrutarán muchísimo. Seguro que eso compensa toda esa supuesta falta de atención que está teniendo mientras anda en las interioridades maternas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si lo se!! pero no puedo evitar sentirme culpable por estar en la semana32 y no tener ni tres fotos, no haber preparado aún la bolsa del hospital o tener lista su ropita XD. Las hormonas que son muy malas XD

      Eliminar
  8. Empiezo a comprender ese sentimiento. Tengo un bebé de 10 meses y acabo de enterarme de que estoy embarazada. Me siento mal porque no sé si podré darle todo lo que necesita de mi. Es muy pequeño aún.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Enhorabuena por ese nuevo bebé! Te diga lo que te diga ese sentimiento no va a desaparecer, pero seguro que lo vas a hace muy bien ;)

      Eliminar
  9. Yo soy papa de un nene de 3 años y estamos intentando serlo de un segundo, y ese sentimiento de culpa no es solo materno..Así he llegado a este blog, un año después de que este escrito, buscando si a alguien más le pasa.. por un lado tengo ganas de poder darle un hermanito o hermanita, pero por otro me siento mal por como pueda reaccionar el. Se que se va a sentir desplazado, va a creer que sus padres le han dejado de querer o que no quieren estar ya tanto con el, y ese sentimiento, la verdad es que es machacante. Por otro lado está el sentimiento de querer darle un hermanito/a y que pueda jugar con el, cuidarle y protegerle y como decís, verles interaccionar, pero no sé cómo va a reaccionar. No sé si le va aceptar bien o lo va a tomar como un "enemigo" que viene a sustituirle de estar con nosotros. Es un niño que es muy sociable y que juega con todos los niños y muy amigable, pero cuando se trata de que quien está "en juego" es mamá o papa...no sé yo. Me da miedo sobretodo por eso. Por qué no se sienta rechazado y lo pase muy mal. En fin, una noche más de darle vueltas al coco e intentar justificar que va a ser muy bueno para el y que el día de mañana no va a estar solo y que podrá tener a alguien en quien apoyarse y con quién contar...pero como dice Marta, ese sentimiento está ahí y no sé va....y no sé va en los papas tampoco.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario y mucho ánimo con ese sentimiento. Creo que es algo intrínseco a los padres/madres y mentiría si te dijese que cuando tengáis al segundo peque en casa va a desaparecer... Si no es por una cosa estarás preocupado/sintiéndote culpable por otra.
      En nuestro caso la mayor aceptó muy bien al peque y es justo ahora cuando parece que tiene más "pelusa". Aún así son momentos porque la mayoría del tiempo se derrite con su hermanito -y yo con ellos-. y Sigo pensando que, a pesar de esos momentos, es el mejor regalo que le hemos podido hacer. De hecho, creo que lo pasamos peor nosotros que ellos en el peor momento que puedan tener! Son niños y no paran de sorprenderme sus salidas, su capacidad para aprender, para adaptarse y, sobre todo, para darnos lecciones.
      Un abrazo!

      Eliminar