Angustia de separación

17.2.14 / 5 comentarios

Me he dado cuenta de que Miss L lleva unos días que me sigue con la mirada cuando me alejo de ella momentáneamente y, si desaparezco de su campo de visión, rompe a llorar. Cuándo vuelvo al minuto de hacer lo que estaba haciendo, ella me mira, sonríe y sigue a lo suyo como si no hubiese pasado nada. Resulta que esa "actuación" tiene nombre y es común a partir de los ocho meses. Se llama "angustia de separación". Carlos González lo explica muy bien en uno de sus libros y yo voy a intentar haceros un resumen de lo que recuerdo del mejor modo posible.


angustia de separación



Alrededor de los 4-7 meses, los bebés empiezan a tener el llamado "sentido de permanencia de los objetos", es decir, aprenden que aunque no vean un objeto, éste, sigue existiendo. Lo mismo ocurre con las personas que se encuentran a su alrededor. Sin embargo, aunque saben que existen no saben dónde están ni si volverán o no y cuándo ocurrirá eso.

Todos los niños establecen una relación especial con una figura que se denomina de apego primario y que normalmente es la madre. A partir de ésta relación, el niño establecerá después otras con figuras de apego secundarias con el padre, los abuelos, su profe del cole, sus compañeros de trabajo, sus hijos... Cuánto más sólida y segura sea la relación con la figura primaria, más seguras y sólidas serán las relaciones secundarias que consiga establecer a lo largo de su vida.

El niño tiene con su figura de apego primario una serie de actividades que hacen que mantengan el contacto: La figura le habla, juega con él, le da achuchones y besos, etc. , y el bebé llorará o hará ruiditos y después se podrá acercar gateando o andando. Es justo cuando comienza a gatear, coincidiciendo con el hecho de que gana independencia, cuando se siente más inseguro, si ve desaparecer a su figura de apego primario, y puede aparecer la angustia de separación. Esta "angustia" empieza alrededor de los ocho meses y puede presentarse intermiténtemente hasta los tres años de edad.

Ante una separación, la reacción del bebé no estará influida por factores culturales, al contario que la del adulto. El niño se comportará igual independientemente de la zona del planeta en la que se encuentre aunque irá adaptando su conducta a la respuesta obtenida y, además, dependerá de una serie de factores como son la edad que tenga en ese momento, la cantidad y duración de las ausencias, la relación inicial con su figura de apego primaria y la persona que se quede a su cargo.

De éste modo, un bebé que es sistemáticamente ignorado acabará por no llorar. No será un "niño muy buenecito" que se ha acostumbrado a estar callado, entretenerse solo y no molestar, simplemente se habrá rendido. Del mismo modo, uno que recibe respuesta inmediata se hará notar en cuanto tenga una necesidad.

Las separaciones prolongadas pueden producir un grave trastorno mental caracterizado por depresión y desapego afectivo, pero una separación breve es suficiente para desencadenar una conducta específica. En psicología se suele emplear un test para valorar la relación madre-hijo con los bebés de alrededor de un año. Consiste en hacer que la madre (figura de apego primario) salga de la habitación sin que el niño se de cuenta dejándolo con un desconocido para, al cabo de tres minutos, volver a entrar.

El niño con un apego seguro en cuánto se da cuenta de que su madre no está, la busca con la mirada, se dirige al punto por el que podría haber salido y casi siempre llora. En cuanto la ve aparecer, se tranquiliza automáticamente y sigue jugando como si no hubiese pasado nada. Los niños con un apego inseguro o ansioso se comportan de dos modos diferentes. Los primeros siguen tranquilos cuando la madre no está y la ignoran de forma llamativa cuando reaparece ocultando su ansiedad. Los segundos parecen alterados cuándo no está y son agresivos con ella cuando vuelve tardando bastante en comportarse de un modo normal.

Obviamente, las separaciones más largas y frecuentes producirán reacciones más intensas. Incluso los niños con un apego seguro pueden ignorar a la figura de apego primario, exigir atención constante o incluso sentirse agresivos cuando vuelve después de una separación larga. Es probable también que alternen éstas conductas. Es normal y el modo de solucionarlo es proporcionándole más atención y cariño al pequeño. Sin embargo, en nuestra sociedad el bebé que está tranquilo cuando su madre desaparece y sigue así cuándo vuelve recibiría alagos, mientras que el que tiene un apego seguro sería tachado de sufrir "mamitis" y puede que incluso "castigado" por ello.

Por otro lado, se ha comprobado que los niños que los menores de tres años que tienen un apego seguro con su figura de apego primario "sufren más" con las separaciones mientras que los que están en el extremo opuesto (niños al borde del abandono) no reaccionan cuando se va. Visto desde fuera parecería que el segundo niño está tranquilo y feliz y que lo que hay que corregir es la reacción del primero. En realidad, el segundo no protesta porque no tiene nada que perder. Sin embargo, después de los tres años (en especial a partir de los cinco), los niños que tenían un mayor apego con su figura de apego primario se adaptan mejor a la separación que los que tienen un apego inseguro. Se ha visto que presentan una mayor confianza en si mismos lo que les lleva a querer explorar sin miedo el mundo que tienen alrededor. Son mucho más independientes y menos violentos porque no necesitan hacerse notar.

Si hay algún psicólogo en la sala que quiera ampliar o detallar la información, sus comentarios son bienvenidos ;)

Fuente: "Comer, Amar, Mamar" de Carlos González

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5 comentarios

  1. Hola guapa! Psicóloga no soy pero como educadora tengo formación en esto. En mi blog de 'ser educadora' tengo los enlaces al programa Baby human y uno de los episodios trata un estudio visual de mamas y bebes. Es muy interesante. A muchos les sorprenden estas reacciones com el paso del tiempo ya que antes los bebes no extrañan demasiado, con que les procures alimento y bienestar casi les da igual de quien venga. La info que nos das está perfecta, que biem te sabes explicar! !

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  2. Muchas gracias guapa!! me alegra que me digas eso porque cuando no domino un tema me da un poquillo de cosa meter la pata o dejarme algo importante por el camino. Que la fuente es buena pero mi memoria desde que soy mamá falla bastante (por qué será :O)
    Genial la info que nos pasas.. a ver si me meto en el blog y lo veo. Un besote!

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  3. Pues yo no sé si será lo mismo, pero mi bichilla, con 3 meses recién cumplidos ya hace estas cosas: que salgo un minuto y se pone a llorar a grito "pelao" y en cuanto me ve, jeje, jaja como si no hubiese pasado nada. Y yo, que soy muy de razonar , le pregunto ¿pero por qué te enfadas tanto? Claro, ella no me dice nada y sólo se ríe, pero debe ser por algo de este estilo.

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    1. Pues no se si tendrá el mismo nombre. Eso lo hacía Miss L también pero no es del todo igual que lo que hace ahora. Ahora te sigue con la mirada hasta que desapareces, antes era más supervivencia. En plan, chillo en el mismo instante en el que te vas porque si me espero igual no me oyes y me come un lobo XD. El llanto es diferente, ahora es como que le da más pena y está enfadada. No se explicarlo... Me encanta cuando les preguntas algo y se rien!! que mona tu peque :)
      Un besote

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  4. Uy Darío anda ahora así ups, qué lastimica oírlo llorar, lo tiene su papi y yo salgo del comedor a la cocina y lo pasa faltal el nano, pero bueno mil besos y otra vez en brazos de mami y chimpúm. Besicos y disfruta de la nanica.

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