Crisis de lactancia

18.9.13 / 6 comentarios

Después de casi tres meses de lactancia un poco accidentada podría daros mil y un consejos para combatir la mastitis (aunque la mitad no os ayudarán lo más mínimo y alguno puede que incluso la empeore) y explicaros un montón de posturas para amamantar (algunas propias de un contorsionista) pero creo que esa información podéis encontrarla fácilmente y que, si llega el caso, serán vuestro médico y/o matrona los que os l@s sugieran.
Sin embargo, hay mucha menos información sobre las llamadas crisis de lactancia o de crecimiento aun cuándo son una causa frecuente de abandono prematuro de la lactancia materna. Algunas matronas las nombran en las clases de educación maternal previas al parto, pero casi todas las pasan por alto así que he decidido escribir hoy del tema. La nuestra si las mencionó y aunque yo ya sabía de ellas por el libro de Carlos Gonzalez "Un Regalo para  toda la Vida", no fui consciente de estar viviéndolas hasta que me vi inmersa de pleno en la segunda.

¿Qué son?

Las crisis de lactancia se producen por un desajuste entre la oferta y la demanda de leche. Pueden ser de dos tipos:

  • Picos de lactancia: El bebé quiere mamar a todas horas y parece no saciarse. Lo hace para incrementar la producción según sus nuevas necesidades y cuándo lo consigue vuelve a mamar cómo lo hacía siempre
  • Huelgas de lactancia: El bebé, que mamaba correctamente, de repente deja de hacerlo.
¿Cuándo ocurren?

Pueden ocurrir en cualquier momento de la lactancia pero, en general, los bebés las experimentan a edades similares. Típicamente a los quince días, al mes y medio y a los tres meses, aunque en algunas bibliografías se habla también de crisis a los cuatro, seis y nueve meses.

  • A los 17-20 días de vida: Dura unos tres o cuatro días. La madre nota el pecho blando y no entiende por qué el bebé que tenía unas tomas más o menos regulares de repente no quiere despegarse del pecho y no se calma de otro modo. Muchas madres abandonan la lactancia materna o se pasan a la mixta ante la sensación de que no tienen suficiente leche, el bebé se queda con hambre y por eso no quiere separarse del pecho. Sin embargo, es el momento en que más leche se produce de toda la lactancia, en torno al litro y medio por día. 
  • A las 6-7 semanas: La razón es nuevamente que el bebé necesita una mayor cantidad de leche y sabe que el modo de conseguirla es estimular el pecho succionando. Ésta vez la situación suele normalizarse al cabo de una semana pero, mientras tanto, el bebé tiene un comportamiento alterado: se pone muy nervioso al pecho,  mama dando tirones, llora, arquea la espalda, tensa las piernas... Al parecer la leche experimenta un ligero cambio de sabor que no a todos los bebés les resulta agradable.
  • A los tres meses:  El control de la producción de la leche pasa de la hipófisis materna al propio pecho. Es un mecanismo más eficiente, pero la mamá nota los pechos más blandos y la leche tarda un poco más en salir lo que suele poner nerviosos a los bebés. Por eso suelen llorar en cada toma. Además, tienen más desarrollada la vista y el oído lo que hace que se distraigan con cualquier cosa mientras están mamando. Todo ésto sumado a que cada vez pide menos pecho y que es un experto succionando por lo que las tomas son más cortas hace que la mamá piense que se está quedando sin leche. Ésta sensación se ve incrementada por el hecho de que el bebé engorda menos (lo que es normal a éstas alturas), se chupa la mano o el dedo lo que puede interpretarse como que tiene hambre y las deposiciones son menos frecuentes.
Para superar las crisis hace falta una dosis extra de paciencia, no esperar a que el bebé llore para ponerlo al pecho si muestra signos de hambre, pero si no quiere engancharse no obligarlo porque puede desembocar en una crisis real y, si el bebé se pone muy nervioso, darle el pecho en un lugar tranquilo y en penumbra. A nosotras nos va bien tumbadas en la cama a media luz.

y vosotras, ¿conocíais estas crisis? ¿Habéis vivido alguna? ¿Cómo las habéis superado? Nosotras esperamos la de los tres meses que debe estar al caer :)


Podéis ampliar la información en albalactanciamaterna.org


Puede interesarte: E-lactancia: Medicamentos compatibles con la lactancia

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6 comentarios

  1. Yo la de los tres meses sí que la recuerdo, pero afortunadamente ya había leído "Un regalo para toda la vida", recomendado por uno de los matrones del hospital (fue mi libro de cabecera los primeros meses) y no la sufrimos mucho. Pasó, pero conocíamos lo que estaba ocurriendo y no hubo mucha angustia. De todos modos, para nosotros la crisis no fue muy acentuada; por aquellos entonces la peque la mayoría de las veces con un pecho tenía suficiente y quizá a partir de ahí empezó a tomarse casi los dos, pero pocos cambios más notamos.

    Ya digo que el libro de Carlos González fue vital para nuestra lactancia. A veces pienso que sin haberlo leído, nuestra lactancia hubiera sido la crónica de una muerte anunciada... ;-)

    Un abrazo grande.

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  2. Que curioso!!! No lo sabía!! Pero ahora me cuadra... Tuve más o meno la de las 6-7 semanas y creo que ahora estamos viviendo algo similar a la de los tres meses pero la peque tiene sólo dos meses... Igual es otra cosa pero en cualquier caso me alegra saberlo!!! Muchas gracias!!!!!

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  3. Yo todavía estoy por estrenar en esto de la lactancia, pero sí lo leí, en el libro de Carlos González "Un regalo para toda la vida", donde se detallan estos menesteres, por lo que está muy bien poder saber qué estas complicaciones existen de antemano para no llevarnos un disgusto ni quedarnos sin saber que hacer cuando se produzcan.

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  4. Es que ese libro es genial! Yo me lo lei el año pasado en junio y cuando ya estaba embarazada me lo releí. No vendría mal una tercera lectura, seguro que reaprendo algo de nuevo :)

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  5. he aquí otra sufridora de las dichosas crisis!
    he leído los tres que vienen en pack de CArlos González, me han gustado mucho, aunque al leerlos los tres de vez había veces que se repetía un poco, pero merece la pena, sobre todo para evitar viejas costumbres como "no lo cojas en brazos que cogerá vicio"

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  6. En mi caso, recuerdo la de los tres meses especialmente. Tres o cuatro días en que nos pasamos el día con la teta fuera y se distraía con una mosca. Aún sabiendo de lo que se trataba, costó un poco, pero lo superamos con éxito.
    Hace poco, entorno a los 11 meses, hemos vuelto a sufrir otra. Pero porque ha comenzado a andar. Yo no lo sabía, lo explico Avencia (del blog Bebes de pecho) en un post, y me cuadró nada más leerlo.
    Un saludo!

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