Crónica de mi parto (parte II)

12.7.13 / 9 comentarios

Como te decía en la parte I de la crónica de mi parto, por fin, después de tanto paseo me exploran de nuevo y ven que efectivamente la bolsa estaba rota así que ¡¡nos quedamos!! Ésta vez me libro del tacto ya que el último fue hace menos de dos horas y poco o nada habrá cambiado.

No queda claro si las aguas están teñidas o no, pero me indican que si en doce horas no me he puesto de parto habrá que hacer algo. Me ingresan en planta, y me dan una pelota de pilates que entre contracciones me alivia mucho, pero mientras duran no me sirve de gran ayuda. Sigo con las duchas y el calor local. Me invitan a pasear por el pasillo, pero apenas puedo mantenerme en pie. Nada... Desespero. Pido algo para el dolor y me dicen que aún no estoy de parto que es mejor que aguante un poco más.
Alrededor de las 12 am del lunes, desesperada, llamo a las enfermeras y digo que no puedo más, qué quiero que acabe todo. Llevo 31h con dolores y me tiemblan las piernas, apenas me puedo mantener en pie y mentalmente estoy a punto de derrumbarme. Debo de dar mucha pena porque me llevan a paritorio y Elena, la supervisora, me intenta consolar. Me dice que he sido muy fuerte y que he conseguido lo que yo quería. Que he sido muy valiente y que mi nena ya casi está aquí, que al final me he puesto de parto yo sola y que cómo me gustaría que fuese mi parto. Yo rompo a llorar y ella me abraza. Por un momento recupero energías y le digo que me gustaría que fuese natural y en la bañera, pero que no puedo más, que quiero la epidural y la quiero YA!!.

Me dice muy dulcemente que no puede ser hasta que esté el parto instaurado (de 3cm) pero que harán una excepción y en cuanto se termine de borrar el cuello me la ponen. Luego me enteraría de que las aguas si estaban teñidas pero la niña no tenía ningún problema y que, al parecer, es algo muy común en niños que superan las 40 semanas, que el peligro está en los prematuros que el hecho de defecar implica sufrimiento fetal y además pueden aspirarlo. Aún así la peque debería nacer alrededor de 12h después y con toda seguridad, si insisto en usar epidural, tendrán que ayudarme con oxitocina. Al final deciden que aunque sea algo pronto, lo mejor será dejarme que descanse un poco y reponga fuerzas aunque no "técnicamente" no esté de parto y la epidural lo frene un poco.

A las 15:15 de la tarde del lunes por fin aparece el anestesista. No he notado nada cuando me la ha puesto, a pesar de la postura y del par de contracciones que llegaron mientras la ponía. Estoy tan dolorida que solo he sentido paz cuando me han tomado la vía e inyectado la anestesia epidural.

Al terminar me han hecho un nuevo tacto y resulta que ya estoy de 3cm! He conseguido ponerme de parto yo sola aunque esté aún con el mínimo de dilatación!! parece una tontería, pero ese detalle me ha hecho sentirme realmente feliz, lo he conseguido!

Algo que me ha sorprendido es que tras administrar la anestesia y después de 36h y de toda la tensión acumulada mi cuerpo no para de moverse. Las piernas están dormidas, pero el resto del cuerpo se agita en la camilla. Es incómodo y me ha asustado un poco.

Me dicen que es normal, que mi cuerpo está muy tenso, pero que en unos minutos volverá a la normalidad. Esperamos un poco más y sigo igual, además mi cuello del útero está tan tenso como el resto del cuerpo y se niega a dilatar por lo que proponen colocar un gotero de buscapina (un súper relajante muscular). Por fin hace efecto, mi cuerpo se calma, dejó de temblar, el cuello se relaja y empieza a dilatarse.

La dilatación va muy lenta, así que puedo aprovechar para reponer fuerzas y dormitar un poco. Aún así no las tengo todas conmigo y aún rondaba sobre nosotras una cesárea de última hora si las pulsaciones de la peque dan a entender que algo va mal.

Seguimos con ayuda de oxitocina hasta las 10 de la noche más o menos y en ese momento respiro cuando mi matrona me dice que por fin estoy en completa y tú en tercer plano y lista para salir. Poco a poco la sombra de la cesárea desaparece y yo mucho más tranquila me dispongo a empujar. En poco menos de una hora, mi niña, estarás aquí!! Me piden permiso para que ayude una residente y a mi me parece bien.

No siento dolor, pero si presión y ganas de pujar. Me dicen que me coloque boca arriba con los pies apoyados en la camilla y yo me niego. El propio peso de la peque me ahoga en esa posición y dudo mucho que pueda hacer un pujo efectivo así. No hace falta que diga más, dentro de las limitaciones de la epidural me dejan elegir postura y me coloco sobre el lado derecho. Con cada pujo ya estás más cerca de mí...

En medio del expulsivo escucho sonido de material quirúrgico y, supongo que al no sentir dolor, mi mente se permitió un segundo de dispersión y pensó "no, episiotomía no!!" y mi boca siguió a mi cerebro y lo hizo saber. Mi matrona me dice dulcemente que no me preocupe, que es para el cordón, que yo no necesito nada más que los paños calientes que me están poniendo y que la cabeza está prácticamente fuera. Me proponen verlo con un espejo, pero la verdad es que no puedo ver nada, está demasiado lejos, oscuro y si mi mente intenta ver qué ocurre no puedo concentrarme en empujar.

En el último empujón, se han dado cuenta de que si hay meconio y que las aguas están más teñidas de lo que habían pensado, lo dicen entre susurros, pero yo intuyo lo que ocurre y un escalofrío recorre mi cuerpo al ver que preparan la cuna y llaman a la pediatra de guardia "por si hubiera algún problema". Vamos, por si fuese necesaria reanimación. El monitor no parece indicar que nada vaya mal, pero me parece bien que sean prudentes y lo preparen para poder actuar rápido si algo falla.

Al poco sale la cabeza y en cuanto rotas te ayudan a salir, con el consiguiente desgarro de grado II. ¿Me hubiese librado de los puntos? Si se hubiese esperado a que terminases de salir seguramente si, pero dadas las circunstancias entiendo que hubiera cierta urgencia.

Quieres tranquilizarnos y decides dejar claro antes de salir que estas perfectamente. Solo hay un modo de hacerlo y es echarte a llorar en cuanto tus hombros salien de dentro de mi. Nunca antes me he alegrado tanto de escuchar a alguien llorar así! La doctora al ver el panorama sonríe y se va.

Puesto que todo está bien, te ponen entre mis brazos y nos dejan dos horas más descansando en el paritorio.

Visto en retrospectiva el expulsivo me encantó. A pesar de no haber podido tener un parto totalmente natural y no medicalizado como me hubiese gustado me hizo sentirme fuerte. Mamífera. La postura elegida por puro instinto me pareció cómoda y muy práctica para poder aprovechar toda la fuerza del pujo. A partir de aquí, no se si porque la epidural prácticamente había desaparecido y mis hormonas tomaron nuevamente el control, no se decirte muy bien cuánto tiempo pasó ni el orden de los acontecimientos...

Se que después de estar mucho tiempo llorando te enganchaste a "la teta" y a mi me pareció una sensación muy extraña, alumbramos la placenta, nos la enseñaron, me cosieron, me preguntaron si te ponían antibiótico en los ojos y vitamina K y les dije que si, me preguntaron si quería algo y me salió del alma un "comer!", nos achuchamos y nos quedamos embobados mirándonos.

La primera hora, eso si, la pasaste llorando desconsolada en mis brazos y recuerdo que yo no sabía muy bien que hacer. No terminaba de creerme que fueses mi ansiado bebé. Siempre me imaginé ese momento, pero la realidad poco o nada tuvo que ver con mi imaginación. Son tantos pensamientos, sentimientos y sensaciones en tan corto instante de tiempo. Estás tan cansada y tan obnubilada y enamorada por esa criaturita. Cualquier amor que hayas sentido queda en nada en comparación con el que sientes cuando ves a tu bebé.



Aún con las horas, el cansancio, los dolores, los puntos, la mastitis que llegó días después... puedo decir que es lo mejor que he hecho en mi vida y que sólo por tenerte en brazos pasaría por todo de nuevo.

Después de todo, puedo decirte que no tengas miedo al parto. Que no es para tanto como lo pintan y que es cierto eso de que se te olvida todo cuándo ves a tu bebé (en mi caso olvidé todo cuando hizo efecto la epidural!!). Que los dolores no son tan horribles y que yo creo que son soportables, que lo cansado y lo que te derrumba es el hecho de que sean tantas horas seguidas, pero realmente yo he pasado en mi vida cotidiana por dolores peores.

Ve con la mente abierta porque todo lo que hayas pensado para tu parto puede cambiar en el último minuto. Yo había redactado un plan de parto, todo muy natural, nada medicalizado, sin epidural, sin oxitocina, con alumbramiento espontáneo... y al final fue prácticamente lo contrario. También puede pasar del revés, que tengas claro que quieres epidural desde el principio y que luego no te la puedan poner... Confía en el equipo de matronas y médicos del hospital que has elegido (si lo has elegido será por algo ;) ), además, se ganan la vida trayendo niñ@s al mundo y van a hacer lo mejor para ti y tu bebé.

y por último, disfruta y relájate que ahora llega lo peor!!! Las visitas, el millón de consejos, el sentirse mala madre por no saber que hacer ni como calmar a tu hijo, las noches en vela, el estar tan cansada que no consigues oír a tu instinto. Pero todo, todo, merece la pena. 


Si has llegado hasta aquí, no dejes de leer la tercera parte de la crónica de mi parto en la que encontrarás el punto de vista de papá.

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9 comentarios

  1. Jo guapa, llorando me tienes, qué bonito parto. El desgarro cicatriza mejor que un corte he leído yo, asique aunque duela merecerá la pena. Ojalá pudiera tener yo uno así, a mi me espera cesárea. Un abracito a los 3

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  2. Madre mía... Los pelos como escarpias, no lo puedo evitar cuando leo historias de parto...

    Terminó de leer tu parte I y II y estoy emocionada!. Enhorabuena guapa!. Por tu paro, por tu nena y por lo que viene después. Espero que todo este yendo sobre ruedas y estéis muy bien.

    Un abrazo grande.

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  3. Hola! muchas gracias por contar tu parto, la verdad es que me he emocionado mucho al leerlo (no sé si serán las hormonas...) Yo tengo panico al parto! me quedan 6 semanas y no quiero que llegue! me da mucho miedo!
    cuentosdeamatxu.blogspot.com

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    1. 6 semanas?! No te queda nada para poder abrazar a tu bebé! Pues no le tengas miedo al parto, hay que pasar por ello, es un rato y tiene final feliz! Además, que luego te das cuenta de que has pasado volando, igual que el embarazo (cómo echo de menos las pataditas!).
      Para mi estás siendo casi peor el posparto con las hormonas revolucionadas y los miedos de primeriza, pero eso no lo cuenta nadie! a ver si la peque me deja un hueco y os cuento un día de estos.
      Disfruta de las últimas semanas!

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    2. Estoy ansiosa de leer lo del postparto! porque tienes razón, apenas te cuentan nada de él..como mucho las experiencias de la lactancia materna, que por cierto, ayer estuve leyendo unos cuantos blogs sobre ella y tampoco es tan bonita ni tan facil como la pintan...

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  4. Muchas gracias chicas! Siento estar un tanto desaparecida, pero leí todos nuestros comentaros e intento ir al día con los blogs.
    Me sorprende que os haya emocionado mi crónica! Yo soy de las que lloraba con cada parto que leía, pero no imaginé que mi entrada pudiera haber lo mismo con vosotras!
    Besotes

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  5. ¡Creo que he notado dolores del paro sólo con leerte y aún estoy de 23 semanas! pero me encanta tu reflexión final y es que ante todo, lo principal es que nuestros bichillos lleguen bien y con seguridad para nosotras, aunque esto implique que el parto no se desarrolle como nosotras habíamos esperado.

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  6. Muchas gracias por contar tu experiencia!!!!! Me encanta la objetividad con la que has escrito la parte final, en la que nos cuentas que lo peor no es el dolor, sino el agotamiento por tantas horas.

    Un abrazo.

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  7. Qué bonito, qué emoción debe sentirse en un momento así...lo importante es que todo salió bien! Bsss

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